jueves, septiembre 9

Stephen Hawking: "Dios no fue necesario para la creación"

En su nuevo libro "The Grand Design", que se podría traducir como "el gran diseño", el científico Stephen Hawking explica el universo mediante una serie de teorías complejas. En pasajes publicados por el diario británico The Times, Hawking escribió que "no es necesario invocar a Dios... para que el universo exista". "En vista de que hay una ley como la de la gravedad, el universo puede crearse y se creará a partir de la nada. La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, por la que existe el universo, por la que nosotros existimos".

En su "Breve historia del tiempo", Hawking parecía aceptar la posibilidad de un dios creador al señalar que la elaboración de una teoría completa permitiría a los humanos "conocer la mente de Dios". "The Grand Design", que según sus editores es la primera gran obra de Hawking en casi una década, refuta la teoría de Isaac Newton de que Dios tuvo necesariamente que participar en la creación porque nuestro sistema solar no pudo haber salido del caos simplemente gracias a la naturaleza.

Hawking, sin embargo, sostiene que no es tan sencillo. Para entender el universo, sostiene, es necesario conocer cómo y por qué se comporta como lo hace, llamando a esa búsqueda "la pregunta máxima de la Vida, el Universo y Todo". "Vamos a tratar de contestarla con este libro", escribió. "A diferencia de la respuesta dada en 'The Hitchhiker's Guide to the Galaxy' (Guía del viajero galáctico), la nuestra no será simplemente '42'''. El número 42 es una respuesta deliberadamente absurda a la llamada pregunta máxima, elegida por el autor de ciencia ficción Douglas Adams.

Hawking, reconocido por su trabajo sobre los agujeros negros, expresó que el descubrimiento en 1992 de otro planeta orbitando una estrella que no es el Sol hace que "las coincidencias de nuestras condiciones planetarias ... sean mucho menos notables y mucho menos convincentes como pruebas de que la Tierra fue diseñada cuidadosamente, sólo para complacer a los seres humanos".

En su libro de 1988 "Una breve historia del tiempo", de gran éxito de ventas, Hawking pareció aceptar la posibilidad de un creador, al decir que el descubrimiento de una teoría completa sería "el triunfo máximo de la razón humana, ya que entonces conoceríamos a la mente de Dios". Con "The Grand Design", sin embargo, el científico parece alejarse de su opinión anterior, diciendo que la física puede explicar cosas sin necesidad de un "creador benévolo que creó el universo para nuestro beneficio".

Hawking se jubiló el año pasado como profesor titular de la Cátedra Lucasiana de Matemática de la Universidad de Cambridge, después de 30 años en el cargo. Uno de los primeros titulares de la cátedra fue Newton. El nuevo libro, escrito junto con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, será puesto a la venta el 9 de septiembre por la editorial Bantam Press.

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miércoles, septiembre 1

Irak: ¿terminó la guerra?

Como lo anticipó la Casa Blanca, Barack Obama anunció el fin de la contienda en Irak. Con una frase corta: “la misión de combate finalizó”, se buscó mostrar una realidad que no existe. En un serio discurso comunicó lo que millones de sus compatriotas estadounidenses querían escuchar.

La política afirma que esta guerra es una muestra clara del arte de lo imposible. Si el conflicto comenzó gracias a una gran mentira, las tan promocionadas armas de destrucción masiva, deberíamos advertir que se buscó otra versión falsa para finalizarla.

No es lo mismo afirmar que finalizó la guerra a decir que finalizaron los combates. Sin embargo, a pocos les importa cuando lo único que pretenden es salir de un conflicto que amenaza con no terminarse jamás.

Esta nunca fue la guerra de Obama. No iba a asumir un costo político por retirarse sino que, por contrario, sacando a sus soldados de esa Nación está cumpliendo con una de sus promesas electorales.

Esta guerra desde un principio se libró a través de los Medios de Comunicación y generó una desfiguración de la realidad. A las bombas que mataban a los civiles se las bautizó como “inteligentes” y a los civiles muertos como “daños colaterales”. Por ese motivo, no es de extrañar que se busque borrar esta idea de la opinión pública de los Estrados Unidos y decir que a nivel global la guerra terminó cuando en realidad lo que se está anunciando es que las misiones de combate son las que finalizaron.

En este punto en particular es necesario hacer una pausa. En el terreno aún quedarán 50 mil soldados estadounidenses y no está claro realmente si en un futuro no deberán volver a enfrentarse contra los miembros de Al Qaeda que a diario asedian a las fuerzas armadas iraquíes y a quienes los acompañen.

Al mismo tiempo, los combates podrán darse por terminados para las fuerzas que ocuparon el país en el año 2003 pero no para los militares iraquíes y los civiles, quienes enfrentan por estos días una ola de terror en manos de Al Qaeda y sus aliados.

Esta guerra comenzó con una mentira y busca darse por terminada con otra. El problema es que en Irak, las mentiras son enterradas por una cruda realidad.

Obama habló de dar vuelta la página y mirar hacia el futuro, algo que seguramente anhelan todos en Irak. Sin embargo, están todavía muy ocupados con cuestiones anteriores de esta historia que parece nunca terminarse.

Hasta hace dos días Irak estaba en alerta máxima por temor a una ola de ataques terroristas, mientras, al mismo tiempo, los políticos surgidos de esta democracia “for export” no logran ponerse de acuerdo en sellar un gobierno de unidad.

Mientras los suicidas continúan inmolándose en las calles de Bagdad, el temor a una guerra aún más terrible, la interna, producto de los choques políticos, puede verse en el horizonte.

Durante su discurso Obama prometió no dejar solos a los iraquíes aunque en la práctica ya lo hizo. Una semana atrás el máximo general iraquí aseguraba que su país necesitaba que Estados Unidos mantuviera a sus tropas hasta el año 2020.

Como lo anunció Bush, Obama aseguró que los objetivos fueron cumplidos, como el haber sacado a un dictador del poder. Poco se habló de la red Al Qaeda y del poder que después de tantos años aún permanece intacto. El presidente mostró el vaso lleno hablando de las capturas de muchos de los líderes de esta red terrorista aunque evitó comentar que pese a esto, continúan sembrando el terror.

El presidente Obama buscó en la crisis interna de su país el justificativo para poder escapar de Irak. En una pelea siempre se afirma que quien abandona el lugar de la lucha es quien pierde, en esta oportunidad Al Qaeda podría afirmar que ellos ganaron esta batalla porque continúan detonando coches bomba y son los estadounidenses quienes se retiran de la contienda.

Al mejor estilo Bush, vestido de oscuro con una corbata roja, Obama finalizó de un plumazo una guerra que aún sigue causando muertos en el frente de batalla. Algo tan simple y poco realista como querer tapar el sol con la mano.

por Andrés Repetto para el observadorglobal.com

martes, agosto 31

Cuadros dentro de cuadros

Por la educación

Por Roxana Morduchowicz

La TV es el medio predominante en la vida de chicos y adolescentes. Es el que más tiempo ocupa en sus ratos libres, el que más comparten en familia, el principal tema de conversación con amigo. ¿Qué le devuelve la TV abierta a este público fiel? Muy poco. Casi no hay programas para ellos. Las ficciones se repiten y clonan. Las tramas son simples, los personajes estereotipados, y los conflictos, clichés. Se innova en la ficción para adultos y casi nada en la de adolescentes. Los programadores dicen que "los chicos ven programas de adultos". Pero ¿no los elegirán porque la TV abierta no ofrece nada para ellos?
La TV es siempre educativa, siempre forma, porque los chicos siempre aprenden. Todos los programas enseñan porque transmiten valores, modelos e imágenes del mundo. La TV siempre educa, aun cuando no se lo proponga. Los adolescentes aprenden de programas no "educativos": cómo invitar a una chica a salir, cómo besar, cómo hablarle a los adultos y sobre todo cómo se los define socialmente. Si la pantalla los muestra víctimas (abusados y golpeados) o victimarios (agresivos y violentos) sabrán que esa es la imagen que circula sobre ellos en la sociedad.
Aunque eduque, la TV no tiene como misión principal enseñar. Pero como servicio público, le debemos pedir que sea de calidad: que piense en los espectadores como ciudadanos antes que consumidores, que priorice modelos constructivos, que no refuerce estereotipos y que apueste siempre a lo nuevo.

Fuente: La Nación

domingo, agosto 22

Internet está en peligro

Por Roberto Guareschi

La libertad de Internet está en juego. Me apuro a decir que este artículo no se refiere al zafarrancho del Poder Ejecutivo con Cablevisión. Se refiere a la organizada ofensiva que las proveedoras de Internet han lanzado en EE.UU. para terminar con la Internet que conocemos: libre e igual para todos.

Esta ofensiva propone darles a las grandes corporaciones de la comunicación la potestad de rechazar ciertos contenidos, darles paso a otros y cobrar precios diferenciales. En suma, crear una Internet especial, veloz y cara, que de hecho define a otra barata y pobre. Imaginen algo parecido a la TV por cable con paquetes premium y paquetes anémicos.

No es una campaña cualquiera. Tiene la fuerza de convicción de miles de millones de dólares y el apoyo de Google, hasta antes de ayer principal adalid de la Internet libre, hoy aliada con Comcast, primera operadora de cable y proveedora de Internet en EE.UU. Ambas acaban de difundir una propuesta a los legisladores.
Internet nació libre y se mantuvo así hasta ahora. Era la primera gran revolución cultural desde la invención de la imprenta. Porque era libre, llevó más lejos la difusión del conocimiento, la capacidad de conectarnos instantáneamente sin intermediarios. Esa libertad e igualdad (la llamada “neutralidad“) permite aún hoy que todo lo transportado por Internet tenga igual tratamiento, no importa si lo emite una gran empresa, un gobierno o un individuo. Por eso Internet se ha convertido en una de las tramas esenciales de la vida y lo será cada vez más porque todos los medios convergerán en Internet.

Valiosísimo territorio. Por eso, precisamente, se abrió ahora este campo de batalla. Google y Comcast se esforzaron por disimular su uso abusivo de una posición de poder. Sostienen que su propuesta a los legisladores se limita a la Internet móvil. Un disimulo sin patas: casi todo será móvil en pocos años. Unos viajarán en primera y otros en segunda, tercera, etc. A los más pobres se les hará cada vez más difícil subir. Lo que se resuelva en EE.UU. influirá acá y en casi todo el mundo.

Algunos especialistas dicen que Internet no tiene por qué tener un estatus diferente del de otros servicios públicos (hay telefonía, TV por cable, salud, de distintos precios). Pero en EE.UU. sólo una pequeña parte de la población puede elegir entre más de dos prestadoras de servicios de Internet.

De todos modos, aunque hubiera una efectiva competencia que diera libertad de elección e impidiera la fijación de precios, me inclino por una Internet libre y “neutral“, aquella que ya ha dado voz e influencia a movimientos sociales, a minorías, la misma que está dando nacimiento a nuevas formas de producción de contenidos y de riquezas. No digo que la lucha por el poder se resuelve en los medios. Los medios son una herramienta muy valiosa en esa lucha que se define en otros ámbitos: en la economía, sobre todo. No creo que Internet sea el gran nivelador. Los que más tienen más pueden, también en Internet. Pero, para quienes menos poder tienen, es una herramienta para pelear por esa nivelación.
Creo que la mayoría de los legisladores estadounidenses se pondrá a favor de esta ofensiva. Los empuja la vitalidad y, en algunos casos, el dinero de las grandes corporaciones. Es aleccionador ver ese dinamismo intacto después del golpazo que las corporaciones financieras le dieron al mundo con su imprevisión y su angurria (las hipotecas basura).

Este avance por la conquista y parcelización de Internet es un avance sobre la libertad de expresión. Por eso, también es una amenaza al periodismo que queremos construir. El acceso a Internet debe ser considerado un derecho humano, como ya se ha dicho. Si Google y Comcast se imponen, podrán decidir qué información reciben los usuarios y cuál no. Google y las prestadoras no están solas; las acompañan corporaciones relacionadas con ellas: los grandes bancos, entre otras. El futuro de Internet está en las manos de los legisladores estadounidenses. Y en los brazos forzudos de las grandes corporaciones mundiales; un desenlace que les ponga límite sería una revolución.

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El libro no morirá

Por Umberto Eco,

Durante la última cumbre de Davos, en 2008, se le preguntó a un futurólogo sobre los fenómenos que alterarían a la humanidad en los próximos 15 años y éste propuso que se consideraran esencialmente cuatro, que le parecían seguros. El primero, que un barril de petróleo costaría quinientos dólares. El segundo concernía al agua, destinada a convertirse en un producto comercial de intercambio exactamente como el petróleo; en fin, que veremos las cotizaciones del agua en la Bolsa. La tercera previsión atañía a Africa, que en las próximas décadas, según el futurólogo, se convertiría con toda seguridad en una potencia económica, un hecho que todos esperamos. El cuarto fenómeno, según este profeta profesional, era la de-saparición del libro. A estas alturas, por lo tanto, se trata de saber si la desaparición definitiva del libro, si de verdad llegara a producirse, podría entrañar para la humanidad las mismas consecuencias que la penuria programada del agua, por ejemplo, o que la inaccesibilidad del petróleo.
Umberto Eco: ¿El libro desaparecerá a causa de la aparición de Internet? Escribí sobre este tema hace tiempo, es decir, cuando la pregunta parecía pertinente. A estas alturas, cada vez que alguien me pide que me pronuncie al respecto, no puedo sino repetir el mismo texto. En cualquier caso, nadie se da cuenta de que me repito, porque no hay nada más inédito que lo que ya se ha publicado y, además, porque la opinión pública (o por lo menos los periodistas) tienen siempre la idea fija de que el libro desaparecerá (o quizá los periodistas piensan que son los lectores los que tienen esa idea fija) y todos formulan incansablemente la misma pregunta. En realidad, hay poco que decir al respecto. Con Internet hemos vuelto a la era alfabética. Si alguna vez pensamos que habíamos entrado en la civilización de las imágenes, pues bien, el ordenador nos ha vuelto a introducir en la galaxia Gutenberg y todos se ven de nuevo obligados a leer. Para leer es necesario un soporte. Este soporte no puede ser únicamente el ordenador. ¡Pasémonos dos horas leyendo una novela en el ordenador y nuestros ojos se convertirán en dos pelotas de tenis! En casa, tengo unas gafas Polaroid que me permiten proteger los ojos de las molestias de una lectura constante en pantalla, pero no es una solución suficiente. Además, el ordenador depende de la electricidad y no te permite leer en la bañera, ni tumbado de costado en la cama. El libro es, a fin de cuentas, un instrumento más flexible. Ante la disyuntiva, hay una sola opción: o el libro sigue siendo el soporte para la lectura o se inventará algo que se parecerá a lo que el libro nunca ha dejado de ser, incluso antes de la invención de la imprenta. Las variaciones en torno al objeto libro no han modificado su función, ni su sintaxis, desde hace más de quinientos años. El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. Hay diseñadores que intentan mejorar, por ejemplo, el sacacorchos, con resultados muy modestos: la mayoría de ellos no funciona. Philippe Starck intentó mejorar el exprimidor, pero su modelo (para salvaguardar una determinada pureza estética) deja pasar las semillas. El libro ha superado sus pruebas y no se ve cómo podríamos hacer nada mejor para desempeñar esa misma función. Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel. Pero seguirá siendo lo que es.

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lunes, agosto 16

“Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI”

AURELIO ALONSO, PROFESOR E INVESTIGADOR UNIVERSITARIO

Por Mercedes López San Miguel, para Página 12

–¿Cómo interpreta las excarcelaciones que Cuba anunció y comenzó a llevar a cabo con la mediación de la Iglesia?

–No son las primeras excarcelaciones de presos políticos en Cuba. Son presos contrarrevolucionarios a los que se les atribuyen causas que van más allá del pensamiento: causas muy vinculadas con acciones precisas. Cuando el papa Juan Pablo II visitó nuestro país hubo una excarcelación importante a solicitud del Vaticano.

–Son momentos históricos distintos...

–Sí, pero el hecho novedoso no es la liberación, sino que por primera vez se le reconoce a la Iglesia un papel como mediador y la Iglesia asume ese rol con una motivación humanitaria. El régimen cubano ha sido demasiado duro a veces en cuanto a admitir el criterio de oposición. Pienso que si esto es una señal de que va a haber un cambio de política hacia mayores flexibilidades es mucho mejor.

–¿Usted los considera “presos políticos”?

–Sí y no. En Cuba hay una serie de delitos que están definidos y enmarcados en una Constitución y también definidos por una trayectoria histórica. Van cincuenta años de una política de cerco y hostigamiento de Estados Unidos. Por ejemplo, a juicio de las autoridades cubanas, la vinculación con la embajada norteamericana es una vinculación con el enemigo. Estados Unidos se define como enemigo en relación con nosotros. Son presos políticos y se definen como presos contrarios al régimen. Yo no recuerdo que a Cuba se le haya podido atribuir complicidad o responsabilidad en ningún acto de terrorismo, sin embargo Estados Unidos le da un tratamiento preferencial a Posada Carriles, un connotado terrorista.

–Están las Damas de Blanco, están los que se definen como periodistas y logran el apoyo de organizaciones de periodistas en el mundo, que los señalan como presos de conciencia. ¿Cómo es la vida en Cuba respecto de los critican o se oponen a la revolución?

–Pienso que la política cubana y la filosofía sobre la que ésta se construye tienen que avanzar a niveles mayores de tolerancia de las posiciones que se oponen y que piensan en contra. Me acuerdo de una frase de Jean-Paul Sartre cuando visitó Cuba que decía: “A mí no me preocupa tanto que no se puedan pronunciar los que estén en contra, me preocupa que no se puedan pronunciar los que estén a favor”.

–¿Cómo fue formar parte de la experiencia de la revista Pensamiento Crítico?

–Un grupo de jóvenes nos dedicamos al estudio del marxismo en los años sesenta. El leninismo como doctrina oficial del Partido Comunista soviético no se correspondía con la producción de un pensamiento a la altura de nuestras experiencias revolucionarias.

–Tras la caída de la Unión Soviética, ¿pensaron que podía caer el socialismo en Cuba?

–El grupo fue bastante coherente, fueron pocos los disensos que se produjeron tanto en los ’70 como más adelante en los ’80 y ’90. Todos pensamos que el derrumbe socialista coincidía con algunas de nuestras inquietudes, no presumimos que hayamos pronosticado que iba a suceder, pero nuestras inquietudes eran en cuanto al carácter excesivamente escolástico del marxismo soviético implantado a partir de los ’70 como doctrina oficial. Ahí es que desaparece el pensamiento crítico y nuestro grupo. A nosotros no nos reprimieron, pero nos pusieron un límite para ejercer el pensamiento crítico. Tenía que ser un pensamiento único.

–Y ustedes ya eran muy críticos de la URSS.

–Sí, nuestro grupo, que se formó en un departamento de filosofía. A través de la reflexión criticamos a la Unión Soviética. El Che criticó el modelo de modo más integral por medio de la práctica y de la política económica. No pudimos tener una vinculación con el Che, porque éste ya estaba involucrado en el proceso de salida, de dedicación a las luchas guerrilleras. Después de la desintegración del socialismo soviético, de ese modelo, hay un impacto muy fuerte en el nivel mundial y en los países que pertenecían a ese sistema. En el caso de Cuba es un impacto muy fuerte en muchos sentidos, en primer lugar, en el económico. Se demostró que habíamos desarrollado una conexión que nos hacía más dependientes. A partir de 1986, Cuba no pudo pagar sus compromisos de deuda a los países acreedores occidentales y se le cerraron los créditos en divisas convertibles, que implicaban un 15 por ciento de los créditos y se paralizaba el 30 por ciento de la economía. Eso hizo que la curva de crecimiento cubana hiciera una meseta. La caída cubana empieza con la caída del socialismo soviético; a raíz de ello, se incrementó la dependencia ineficiente. La capacidad importadora cubana entre en el perído ’91-’93 había caído en un 80 por ciento. Esta caída también implica una crisis de paradigma. ¿Cuál es la hipótesis del sentido común?

–Que el socialismo fracasó.

–Que si fracasó en el centro, aquí no tiene futuro. Hay una crisis de paradigma y se suscita un debate sobre el tema de salvarlo.

–¿Cómo se lo rescata?

–Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI. Primero subrayo que la solución a los problemas del mundo no va por otro camino que no sea el socialismo, el mundo del capital, no. No puede ser un socialismo construido sobre los patrones del siglo XX. Hay que repensarlo sobre la realidad que estamos viviendo. Volver a Marx y estudiarlo críticamente. Pero Marx no nos va a dar la respuesta a esta problemática, ni Lenin, ni Fidel. La nueva generación tiene la obligación de reaccionar ante los retos que la historia plantea. Tenemos que vivir el socialismo sobre una base de reinvención continua, y estar dispuestos a aplicar correcciones y experimentos.

–¿Qué diferencia hay de liderazgo entre los hermanos Castro?

–No hay diferencia ideológica, los dos son afines a un mismo proyecto de transformación revolucionaria. La revolución cubana tuvo cuatro figuras: Fidel, Raúl, el Che y Camilo Cienfuegos. Raúl quizá no tenga el genio político de Fidel, pero es más pragmático y más administrativo. Raúl está en disposición de avanzar en un proceso de reformas que flexibilice la estructura de la economía.

–Raúl dijo hace poco que el gobierno quiere reducir el empleo público y fomentar el trabajo por cuenta propia. ¿Podría haber cambios sustanciales en la isla?

–Ha habido demasiada reticencia en avanzar en un proceso de reformas hacia un patrón de eficiencia socialista. El patrón capitalista, por el contrario, somete todo a la ganancia. A veces hay un exceso de prudencia en los dirigentes cubanos.

–¿Prudencia en aquellos que hicieron la revolución frente al imperio? ¿La prudencia les llegó con los años?

–Creo que sí. A mí me separan diez años de los protagonistas. Tendría que haber habido un proceso más seguro, más fiable, más sistemático de relevo generacional que no ha habido. Vemos que siguen gobernando los mismos líderes y se sigue armando el aparato sobre la base de una presencia muy fuerte del liderazgo de los sesenta.

–Cuando aparecen jóvenes los apartan. El ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage se vieron obligados a renunciar el año pasado...

–Esos apartamientos estuvieron vinculados a actos de corrupción o enriquecimiento indebido.

–Cuba sigue teniendo problemas económicos fundamentales. ¿Por qué no se pueden resolver?

–La economía cubana tiene un problema de desestructuración muy fuerte que es la resultante de la caída del campo socialista que el desamparo y el aislamiento le generó, combinado con las reformas que al mismo tiempo generan corrección y se superponen con las anomalías. Todo aquello que pueda no ser administrado por el Estado tiene que empezar a encontrar las formas de otras estructuras. Se va hacia la racionalización de plazas en el puesto estatal y a la apertura de sectores pymes, a formalizar todo aquello que no tiene por qué estar en manos del Estado. Eso va a contribuir a balancear el desempleo. Creo que hay que avanzar en procesos más efectivos de cooperativización. Propiedad familiar en unos casos, cooperativas en otros. En el interior del país hay que desarrollar las vías de una propiedad comunitaria local que también sea descentralizada y permita que las ganancias se queden y contribuyan al Estado con los impuestos. Se debería generar un sistema de impuestos con espíritu socialista, lograr que los que generan más ingresos contribuyan más. Lo contrario de lo que sucede en el capitalismo, que el Estado suele no tocar a los ricos para que se mantengan felices y aprieta a los de abajo. ¿Hasta qué punto tiene Raúl un abanico de fórmulas? No lo sé. ¿Hasta qué punto va a tener margen y tiempo para aplicarlas? Tampoco lo sé.

–A un ciudadano cubano, ¿cuánto le alcanza el salario para vivir?

–La economía cubana es muy sui géneris, tiene virtudes e irregularidades. Crea muchos amparos. El salario cubano significa muy poco en términos monetarios. Para tener una alimentación básica existe una cobertura, que se ha achicado por las limitaciones productivas. El cubano vive con 30 o 40 dólares al mes, pero no tiene que pagar ni preocuparse por la salud y la educación; los servicios básicos como el agua y el gas cuestan muy poco. Yo pienso que las gratuidades podrían ser diferenciadas. Y que algunos servicios, por ejemplo una cirugía estética como la implantación de mamas, podría ser pagada. El Estado creó un proteccionismo que es muy difícil de costear. Ahora bien, dar marcha atrás es algo que la población no va a querer: no pagar la salud o la educación es visto como un derecho incuestionable.

–¿Por qué no es posible leer medios alternativos en la isla?

–No estoy de acuerdo que no haya otras voces, no hay que tenerle miedo a la confrontación. Tener que defender las posiciones que uno tiene. Los cubanos nos enteramos a veces de lo que pasa en el país por la prensa extranjera. Pero los dirigentes no lo ven así. Es una política que yo cambiaría.

–¿Qué opina del socialismo del siglo XXI venezolano?

–Son los diez primeros años en los que Chávez hace un esfuerzo por mantener bajo control del Estado los sectores empresariales, por afirmar un esquema de apoyo popular para el sistema que está aplicando y para allanar el camino a una sucesión posible. El proyecto venezolano está en una fase inicial, no es exacto, no se parece a otros, como los proyectos que se dan en Bolivia y en Ecuador.

–¿Tenía alguna expectativa con Barack Obama?

–Obama es lo mismo en objetivos que Bush, con el agravante de que es inteligente y sagaz. El cambio latinoamericano es progresista en general, para hablar también de Argentina el kirchnerismo –aunque no sea la revolución bolivariana ni la revolución ciudadana de Ecuador, pero es un cambio positivo que se entronca–. Argentina se llenó de gloria en la cumbre de Mar del Plata cuando Néstor Kirchner plantó posición de bloqueo a la iniciativa estadounidense del ALCA como proyecto continental. Estados Unidos ha tratado de buscar vías laterales, pero el obstáculo que le pusieron los pueblos latinoamericanos no tiene precedentes. Imagínate lo que sería ahora afrontar esta crisis si los países se hubieran articulado al proyecto del ALCA. Estaríamos perdidos. Ante todo este cambio, la administración Bush quedó maniatada. Y Obama llega a la presidencia y hace un acuerdo con Colombia para instalar siete bases militares. Y deja que se orqueste un golpe de Estado a Honduras. Nuestros países tienen que encontrarle la vuelta a los momentos en que Obama quiere esconder o disimular su posición y aprovecharla.

–Entonces, desde su mirada no hay ninguna posibilidad de que se levante el embargo.

–No. Si la llega a haber, va a ser porque hay una presión que no se pueda contener. Puede ser que le convenga suavizar algunos puntos del embargo. También si Obama es presionado al interior de Estados Unidos. Hay muchos norteamericanos que quieren viajar a Cuba. Sería una medida para mejorar su imagen en el país.

–A raíz de las señales que dio la isla con estas excarcelaciones que mencionamos al principio, con el paso por La Habana del canciller español Miguel Angel Moratinos, ¿podría Europa modificar su posición común?

–España tiene una posición buena con Cuba dentro de la comunidad europea. Europa tendría que estar dispuesta a ocupar un protagonismo que le cuesta asumir frente a Estados Unidos. Mejorar la relación con Cuba sería estar en disposición de realizar un gesto de soberanía europea dentro del concierto de las fuerzas mundiales. Vamos a pensar en voz alta: quizá si Obama hiciera algún gesto de flexibilización, Europa tomaría ese camino.