por Roberto Guareschi, Periodista.
El New York Times admite que en algún momento tendrá que cancelar su edición de papel. USA Today anuncia que va a enfocarse en los dispositivos móviles. The Guardian dice que será más “radical“ en lo digital. Son grandes diarios a los que no le va bien: USA Today ha sido el más vendido de Estados Unidos; el New York Times es quizás el más influyente del mundo; The Guardian, aspira a estar cerca de eso.
¿Cuánto les queda en papel? ¿Cinco, diez, quince años? Para pensar una respuesta no hay que mirar solamente las cuestiones prácticas o biológicas: tecnologías que hagan cada vez más atractivos los soportes para leer y trabajar, o la extinción de los que se criaron en la cultura del papel. El factor más importante será el económico: las ediciones de papel durarán hasta que ya no sean económicamente viables.
Pero mientras los medios nacidos en papel avanzan en su transición tardía y lenta hacia lo digital, otros medios nativos digitales -periodísticos o con alguna vinculación con el periodismo- están abriendo nuevos terrenos y colonizándolos. Corren con mucha ventaja.
Otras noticias, tan importantes como las que abren esta columna, muestran la naturaleza de ese movimiento:
El Huffington Post, publicación digital nacida como blog político, le muerde los talones al New York Times, el diario con más visitantes de la Red, y ya dejó atrás al Washington Post y al Los Angeles Times. Lo logró con poca plata y menos periodistas que los diarios, eligiendo material periodístico que circula en la red: lo resume o simplemente lo anuncia, y brinda vínculos con las producciones originales. También ofrece columnistas y bloggers prestigiosos o populares pero, excepto eso, produce poco material propio. Esto, en el ámbito de lo periodístico.
Veamos otra noticia, ahora en un ámbito híbrido, el de las redes sociales y su intersección con el periodismo. Facebook ha sobrepasado a Google News como enviador de tráfico a los sites de noticias (y aquí). Facebook es una red social; allí la gente arma comunidades y comparte todo tipo de contenidos, entre ellos, periodísticos. Google News es sólo un agregador de noticias: las ofrece ordenadas según su popularidad, entre otros atributos. Aquí los usuarios no se conectan entre ellos.
Así como Facebook aumenta la cantidad de gente que va a los diarios online, también aumenta (junto con Twitter) ratings de la televisión. Lo hace porque los usuarios suelen mirar grandes eventos mientras los comentan chateando con sus amigos (Pettinato, precursor local, agregó el diálogo con el programa).
Los ejemplos confirman que la gente necesita un lugar donde compartir y discutir los contenidos, antaño actividades exclusivas de los diarios de papel, si bien realizadas precariamente. Y también confirman un camino ineludible para el periodismo: más interactividad con el medio y entre los usuarios, más participación en la construcción de contenidos, y la posibilidad de emplear lenguajes verdaderamente multimedia. Este camino, a su vez, abre otros como la elaboración colectiva de contenidos periodísticos y la posibilidad de participar en el proceso de llevar al mundo físico acciones planificadas en la red.
Los diarios lo saben pero no quieren o no pueden poner más energía en eso. O lo hacen con la vieja receta de los grandes diarios generalistas -un poco de todo para todos. Algunos pecan por comodidad, otros por miedo (tienen mucho que perder), otros por ignorancia.
Antes o después de que muera el papel se habrá construído otro periodismo. Grandes grupos económicos, vinculados al periodismo (News Corporation, Grupo Clarín, Rede Globo) o lejanos de él (Google, Telefónica) sostendrán a un periodismo que los ayude a conservar su poder y las relaciones de poder en el sistema. Pero por primera vez en la historia también la gente puede construir o ayudar a construir un periodismo propio. Es una tarea difícil y tendrá adversarios gigantescos . Y nadie puede dar por sentada la calidad y la eficacia de ese periodismo. Aún así vale la pena intentarlo una y muchas veces.
http://robertoguareschi.com
Decía Walter Benjamín que un libro de citas de otros, sería un libro perfecto, ya que estas enriquecen lo nuestro y convierten nuestra obra en una “obra colectiva”. Lejos de la perfección se encuentra esta iniciativa, pero si vale como lugar donde compartir distintos textos, con el sentido de entender este día a día que nos toca en el mundo. La intención no será cambiarlo, sólo la de tratar de entenderlo.
martes, octubre 12
martes, septiembre 28
jueves, septiembre 9
Stephen Hawking: "Dios no fue necesario para la creación"
En su nuevo libro "The Grand Design", que se podría traducir como "el gran diseño", el científico Stephen Hawking explica el universo mediante una serie de teorías complejas. En pasajes publicados por el diario británico The Times, Hawking escribió que "no es necesario invocar a Dios... para que el universo exista". "En vista de que hay una ley como la de la gravedad, el universo puede crearse y se creará a partir de la nada. La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, por la que existe el universo, por la que nosotros existimos".
En su "Breve historia del tiempo", Hawking parecía aceptar la posibilidad de un dios creador al señalar que la elaboración de una teoría completa permitiría a los humanos "conocer la mente de Dios". "The Grand Design", que según sus editores es la primera gran obra de Hawking en casi una década, refuta la teoría de Isaac Newton de que Dios tuvo necesariamente que participar en la creación porque nuestro sistema solar no pudo haber salido del caos simplemente gracias a la naturaleza.
Hawking, sin embargo, sostiene que no es tan sencillo. Para entender el universo, sostiene, es necesario conocer cómo y por qué se comporta como lo hace, llamando a esa búsqueda "la pregunta máxima de la Vida, el Universo y Todo". "Vamos a tratar de contestarla con este libro", escribió. "A diferencia de la respuesta dada en 'The Hitchhiker's Guide to the Galaxy' (Guía del viajero galáctico), la nuestra no será simplemente '42'''. El número 42 es una respuesta deliberadamente absurda a la llamada pregunta máxima, elegida por el autor de ciencia ficción Douglas Adams.
Hawking, reconocido por su trabajo sobre los agujeros negros, expresó que el descubrimiento en 1992 de otro planeta orbitando una estrella que no es el Sol hace que "las coincidencias de nuestras condiciones planetarias ... sean mucho menos notables y mucho menos convincentes como pruebas de que la Tierra fue diseñada cuidadosamente, sólo para complacer a los seres humanos".
En su libro de 1988 "Una breve historia del tiempo", de gran éxito de ventas, Hawking pareció aceptar la posibilidad de un creador, al decir que el descubrimiento de una teoría completa sería "el triunfo máximo de la razón humana, ya que entonces conoceríamos a la mente de Dios". Con "The Grand Design", sin embargo, el científico parece alejarse de su opinión anterior, diciendo que la física puede explicar cosas sin necesidad de un "creador benévolo que creó el universo para nuestro beneficio".
Hawking se jubiló el año pasado como profesor titular de la Cátedra Lucasiana de Matemática de la Universidad de Cambridge, después de 30 años en el cargo. Uno de los primeros titulares de la cátedra fue Newton. El nuevo libro, escrito junto con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, será puesto a la venta el 9 de septiembre por la editorial Bantam Press.
www.elobservadorglobal.com
En su "Breve historia del tiempo", Hawking parecía aceptar la posibilidad de un dios creador al señalar que la elaboración de una teoría completa permitiría a los humanos "conocer la mente de Dios". "The Grand Design", que según sus editores es la primera gran obra de Hawking en casi una década, refuta la teoría de Isaac Newton de que Dios tuvo necesariamente que participar en la creación porque nuestro sistema solar no pudo haber salido del caos simplemente gracias a la naturaleza.
Hawking, sin embargo, sostiene que no es tan sencillo. Para entender el universo, sostiene, es necesario conocer cómo y por qué se comporta como lo hace, llamando a esa búsqueda "la pregunta máxima de la Vida, el Universo y Todo". "Vamos a tratar de contestarla con este libro", escribió. "A diferencia de la respuesta dada en 'The Hitchhiker's Guide to the Galaxy' (Guía del viajero galáctico), la nuestra no será simplemente '42'''. El número 42 es una respuesta deliberadamente absurda a la llamada pregunta máxima, elegida por el autor de ciencia ficción Douglas Adams.
Hawking, reconocido por su trabajo sobre los agujeros negros, expresó que el descubrimiento en 1992 de otro planeta orbitando una estrella que no es el Sol hace que "las coincidencias de nuestras condiciones planetarias ... sean mucho menos notables y mucho menos convincentes como pruebas de que la Tierra fue diseñada cuidadosamente, sólo para complacer a los seres humanos".
En su libro de 1988 "Una breve historia del tiempo", de gran éxito de ventas, Hawking pareció aceptar la posibilidad de un creador, al decir que el descubrimiento de una teoría completa sería "el triunfo máximo de la razón humana, ya que entonces conoceríamos a la mente de Dios". Con "The Grand Design", sin embargo, el científico parece alejarse de su opinión anterior, diciendo que la física puede explicar cosas sin necesidad de un "creador benévolo que creó el universo para nuestro beneficio".
Hawking se jubiló el año pasado como profesor titular de la Cátedra Lucasiana de Matemática de la Universidad de Cambridge, después de 30 años en el cargo. Uno de los primeros titulares de la cátedra fue Newton. El nuevo libro, escrito junto con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, será puesto a la venta el 9 de septiembre por la editorial Bantam Press.
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miércoles, septiembre 1
Irak: ¿terminó la guerra?
Como lo anticipó la Casa Blanca, Barack Obama anunció el fin de la contienda en Irak. Con una frase corta: “la misión de combate finalizó”, se buscó mostrar una realidad que no existe. En un serio discurso comunicó lo que millones de sus compatriotas estadounidenses querían escuchar.
La política afirma que esta guerra es una muestra clara del arte de lo imposible. Si el conflicto comenzó gracias a una gran mentira, las tan promocionadas armas de destrucción masiva, deberíamos advertir que se buscó otra versión falsa para finalizarla.
No es lo mismo afirmar que finalizó la guerra a decir que finalizaron los combates. Sin embargo, a pocos les importa cuando lo único que pretenden es salir de un conflicto que amenaza con no terminarse jamás.
Esta nunca fue la guerra de Obama. No iba a asumir un costo político por retirarse sino que, por contrario, sacando a sus soldados de esa Nación está cumpliendo con una de sus promesas electorales.
Esta guerra desde un principio se libró a través de los Medios de Comunicación y generó una desfiguración de la realidad. A las bombas que mataban a los civiles se las bautizó como “inteligentes” y a los civiles muertos como “daños colaterales”. Por ese motivo, no es de extrañar que se busque borrar esta idea de la opinión pública de los Estrados Unidos y decir que a nivel global la guerra terminó cuando en realidad lo que se está anunciando es que las misiones de combate son las que finalizaron.
En este punto en particular es necesario hacer una pausa. En el terreno aún quedarán 50 mil soldados estadounidenses y no está claro realmente si en un futuro no deberán volver a enfrentarse contra los miembros de Al Qaeda que a diario asedian a las fuerzas armadas iraquíes y a quienes los acompañen.
Al mismo tiempo, los combates podrán darse por terminados para las fuerzas que ocuparon el país en el año 2003 pero no para los militares iraquíes y los civiles, quienes enfrentan por estos días una ola de terror en manos de Al Qaeda y sus aliados.
Esta guerra comenzó con una mentira y busca darse por terminada con otra. El problema es que en Irak, las mentiras son enterradas por una cruda realidad.
Obama habló de dar vuelta la página y mirar hacia el futuro, algo que seguramente anhelan todos en Irak. Sin embargo, están todavía muy ocupados con cuestiones anteriores de esta historia que parece nunca terminarse.
Hasta hace dos días Irak estaba en alerta máxima por temor a una ola de ataques terroristas, mientras, al mismo tiempo, los políticos surgidos de esta democracia “for export” no logran ponerse de acuerdo en sellar un gobierno de unidad.
Mientras los suicidas continúan inmolándose en las calles de Bagdad, el temor a una guerra aún más terrible, la interna, producto de los choques políticos, puede verse en el horizonte.
Durante su discurso Obama prometió no dejar solos a los iraquíes aunque en la práctica ya lo hizo. Una semana atrás el máximo general iraquí aseguraba que su país necesitaba que Estados Unidos mantuviera a sus tropas hasta el año 2020.
Como lo anunció Bush, Obama aseguró que los objetivos fueron cumplidos, como el haber sacado a un dictador del poder. Poco se habló de la red Al Qaeda y del poder que después de tantos años aún permanece intacto. El presidente mostró el vaso lleno hablando de las capturas de muchos de los líderes de esta red terrorista aunque evitó comentar que pese a esto, continúan sembrando el terror.
El presidente Obama buscó en la crisis interna de su país el justificativo para poder escapar de Irak. En una pelea siempre se afirma que quien abandona el lugar de la lucha es quien pierde, en esta oportunidad Al Qaeda podría afirmar que ellos ganaron esta batalla porque continúan detonando coches bomba y son los estadounidenses quienes se retiran de la contienda.
Al mejor estilo Bush, vestido de oscuro con una corbata roja, Obama finalizó de un plumazo una guerra que aún sigue causando muertos en el frente de batalla. Algo tan simple y poco realista como querer tapar el sol con la mano.
por Andrés Repetto para el observadorglobal.com
La política afirma que esta guerra es una muestra clara del arte de lo imposible. Si el conflicto comenzó gracias a una gran mentira, las tan promocionadas armas de destrucción masiva, deberíamos advertir que se buscó otra versión falsa para finalizarla.
No es lo mismo afirmar que finalizó la guerra a decir que finalizaron los combates. Sin embargo, a pocos les importa cuando lo único que pretenden es salir de un conflicto que amenaza con no terminarse jamás.
Esta nunca fue la guerra de Obama. No iba a asumir un costo político por retirarse sino que, por contrario, sacando a sus soldados de esa Nación está cumpliendo con una de sus promesas electorales.
Esta guerra desde un principio se libró a través de los Medios de Comunicación y generó una desfiguración de la realidad. A las bombas que mataban a los civiles se las bautizó como “inteligentes” y a los civiles muertos como “daños colaterales”. Por ese motivo, no es de extrañar que se busque borrar esta idea de la opinión pública de los Estrados Unidos y decir que a nivel global la guerra terminó cuando en realidad lo que se está anunciando es que las misiones de combate son las que finalizaron.
En este punto en particular es necesario hacer una pausa. En el terreno aún quedarán 50 mil soldados estadounidenses y no está claro realmente si en un futuro no deberán volver a enfrentarse contra los miembros de Al Qaeda que a diario asedian a las fuerzas armadas iraquíes y a quienes los acompañen.
Al mismo tiempo, los combates podrán darse por terminados para las fuerzas que ocuparon el país en el año 2003 pero no para los militares iraquíes y los civiles, quienes enfrentan por estos días una ola de terror en manos de Al Qaeda y sus aliados.
Esta guerra comenzó con una mentira y busca darse por terminada con otra. El problema es que en Irak, las mentiras son enterradas por una cruda realidad.
Obama habló de dar vuelta la página y mirar hacia el futuro, algo que seguramente anhelan todos en Irak. Sin embargo, están todavía muy ocupados con cuestiones anteriores de esta historia que parece nunca terminarse.
Hasta hace dos días Irak estaba en alerta máxima por temor a una ola de ataques terroristas, mientras, al mismo tiempo, los políticos surgidos de esta democracia “for export” no logran ponerse de acuerdo en sellar un gobierno de unidad.
Mientras los suicidas continúan inmolándose en las calles de Bagdad, el temor a una guerra aún más terrible, la interna, producto de los choques políticos, puede verse en el horizonte.
Durante su discurso Obama prometió no dejar solos a los iraquíes aunque en la práctica ya lo hizo. Una semana atrás el máximo general iraquí aseguraba que su país necesitaba que Estados Unidos mantuviera a sus tropas hasta el año 2020.
Como lo anunció Bush, Obama aseguró que los objetivos fueron cumplidos, como el haber sacado a un dictador del poder. Poco se habló de la red Al Qaeda y del poder que después de tantos años aún permanece intacto. El presidente mostró el vaso lleno hablando de las capturas de muchos de los líderes de esta red terrorista aunque evitó comentar que pese a esto, continúan sembrando el terror.
El presidente Obama buscó en la crisis interna de su país el justificativo para poder escapar de Irak. En una pelea siempre se afirma que quien abandona el lugar de la lucha es quien pierde, en esta oportunidad Al Qaeda podría afirmar que ellos ganaron esta batalla porque continúan detonando coches bomba y son los estadounidenses quienes se retiran de la contienda.
Al mejor estilo Bush, vestido de oscuro con una corbata roja, Obama finalizó de un plumazo una guerra que aún sigue causando muertos en el frente de batalla. Algo tan simple y poco realista como querer tapar el sol con la mano.
por Andrés Repetto para el observadorglobal.com
martes, agosto 31
Por la educación
Por Roxana Morduchowicz
La TV es el medio predominante en la vida de chicos y adolescentes. Es el que más tiempo ocupa en sus ratos libres, el que más comparten en familia, el principal tema de conversación con amigo. ¿Qué le devuelve la TV abierta a este público fiel? Muy poco. Casi no hay programas para ellos. Las ficciones se repiten y clonan. Las tramas son simples, los personajes estereotipados, y los conflictos, clichés. Se innova en la ficción para adultos y casi nada en la de adolescentes. Los programadores dicen que "los chicos ven programas de adultos". Pero ¿no los elegirán porque la TV abierta no ofrece nada para ellos?
La TV es siempre educativa, siempre forma, porque los chicos siempre aprenden. Todos los programas enseñan porque transmiten valores, modelos e imágenes del mundo. La TV siempre educa, aun cuando no se lo proponga. Los adolescentes aprenden de programas no "educativos": cómo invitar a una chica a salir, cómo besar, cómo hablarle a los adultos y sobre todo cómo se los define socialmente. Si la pantalla los muestra víctimas (abusados y golpeados) o victimarios (agresivos y violentos) sabrán que esa es la imagen que circula sobre ellos en la sociedad.
Aunque eduque, la TV no tiene como misión principal enseñar. Pero como servicio público, le debemos pedir que sea de calidad: que piense en los espectadores como ciudadanos antes que consumidores, que priorice modelos constructivos, que no refuerce estereotipos y que apueste siempre a lo nuevo.
Fuente: La Nación
La TV es el medio predominante en la vida de chicos y adolescentes. Es el que más tiempo ocupa en sus ratos libres, el que más comparten en familia, el principal tema de conversación con amigo. ¿Qué le devuelve la TV abierta a este público fiel? Muy poco. Casi no hay programas para ellos. Las ficciones se repiten y clonan. Las tramas son simples, los personajes estereotipados, y los conflictos, clichés. Se innova en la ficción para adultos y casi nada en la de adolescentes. Los programadores dicen que "los chicos ven programas de adultos". Pero ¿no los elegirán porque la TV abierta no ofrece nada para ellos?
La TV es siempre educativa, siempre forma, porque los chicos siempre aprenden. Todos los programas enseñan porque transmiten valores, modelos e imágenes del mundo. La TV siempre educa, aun cuando no se lo proponga. Los adolescentes aprenden de programas no "educativos": cómo invitar a una chica a salir, cómo besar, cómo hablarle a los adultos y sobre todo cómo se los define socialmente. Si la pantalla los muestra víctimas (abusados y golpeados) o victimarios (agresivos y violentos) sabrán que esa es la imagen que circula sobre ellos en la sociedad.
Aunque eduque, la TV no tiene como misión principal enseñar. Pero como servicio público, le debemos pedir que sea de calidad: que piense en los espectadores como ciudadanos antes que consumidores, que priorice modelos constructivos, que no refuerce estereotipos y que apueste siempre a lo nuevo.
Fuente: La Nación
domingo, agosto 22
Internet está en peligro
Por Roberto Guareschi
La libertad de Internet está en juego. Me apuro a decir que este artículo no se refiere al zafarrancho del Poder Ejecutivo con Cablevisión. Se refiere a la organizada ofensiva que las proveedoras de Internet han lanzado en EE.UU. para terminar con la Internet que conocemos: libre e igual para todos.
Esta ofensiva propone darles a las grandes corporaciones de la comunicación la potestad de rechazar ciertos contenidos, darles paso a otros y cobrar precios diferenciales. En suma, crear una Internet especial, veloz y cara, que de hecho define a otra barata y pobre. Imaginen algo parecido a la TV por cable con paquetes premium y paquetes anémicos.
No es una campaña cualquiera. Tiene la fuerza de convicción de miles de millones de dólares y el apoyo de Google, hasta antes de ayer principal adalid de la Internet libre, hoy aliada con Comcast, primera operadora de cable y proveedora de Internet en EE.UU. Ambas acaban de difundir una propuesta a los legisladores.
Internet nació libre y se mantuvo así hasta ahora. Era la primera gran revolución cultural desde la invención de la imprenta. Porque era libre, llevó más lejos la difusión del conocimiento, la capacidad de conectarnos instantáneamente sin intermediarios. Esa libertad e igualdad (la llamada “neutralidad“) permite aún hoy que todo lo transportado por Internet tenga igual tratamiento, no importa si lo emite una gran empresa, un gobierno o un individuo. Por eso Internet se ha convertido en una de las tramas esenciales de la vida y lo será cada vez más porque todos los medios convergerán en Internet.
Valiosísimo territorio. Por eso, precisamente, se abrió ahora este campo de batalla. Google y Comcast se esforzaron por disimular su uso abusivo de una posición de poder. Sostienen que su propuesta a los legisladores se limita a la Internet móvil. Un disimulo sin patas: casi todo será móvil en pocos años. Unos viajarán en primera y otros en segunda, tercera, etc. A los más pobres se les hará cada vez más difícil subir. Lo que se resuelva en EE.UU. influirá acá y en casi todo el mundo.
Algunos especialistas dicen que Internet no tiene por qué tener un estatus diferente del de otros servicios públicos (hay telefonía, TV por cable, salud, de distintos precios). Pero en EE.UU. sólo una pequeña parte de la población puede elegir entre más de dos prestadoras de servicios de Internet.
De todos modos, aunque hubiera una efectiva competencia que diera libertad de elección e impidiera la fijación de precios, me inclino por una Internet libre y “neutral“, aquella que ya ha dado voz e influencia a movimientos sociales, a minorías, la misma que está dando nacimiento a nuevas formas de producción de contenidos y de riquezas. No digo que la lucha por el poder se resuelve en los medios. Los medios son una herramienta muy valiosa en esa lucha que se define en otros ámbitos: en la economía, sobre todo. No creo que Internet sea el gran nivelador. Los que más tienen más pueden, también en Internet. Pero, para quienes menos poder tienen, es una herramienta para pelear por esa nivelación.
Creo que la mayoría de los legisladores estadounidenses se pondrá a favor de esta ofensiva. Los empuja la vitalidad y, en algunos casos, el dinero de las grandes corporaciones. Es aleccionador ver ese dinamismo intacto después del golpazo que las corporaciones financieras le dieron al mundo con su imprevisión y su angurria (las hipotecas basura).
Este avance por la conquista y parcelización de Internet es un avance sobre la libertad de expresión. Por eso, también es una amenaza al periodismo que queremos construir. El acceso a Internet debe ser considerado un derecho humano, como ya se ha dicho. Si Google y Comcast se imponen, podrán decidir qué información reciben los usuarios y cuál no. Google y las prestadoras no están solas; las acompañan corporaciones relacionadas con ellas: los grandes bancos, entre otras. El futuro de Internet está en las manos de los legisladores estadounidenses. Y en los brazos forzudos de las grandes corporaciones mundiales; un desenlace que les ponga límite sería una revolución.
www.robertoguareschi.com
La libertad de Internet está en juego. Me apuro a decir que este artículo no se refiere al zafarrancho del Poder Ejecutivo con Cablevisión. Se refiere a la organizada ofensiva que las proveedoras de Internet han lanzado en EE.UU. para terminar con la Internet que conocemos: libre e igual para todos.
Esta ofensiva propone darles a las grandes corporaciones de la comunicación la potestad de rechazar ciertos contenidos, darles paso a otros y cobrar precios diferenciales. En suma, crear una Internet especial, veloz y cara, que de hecho define a otra barata y pobre. Imaginen algo parecido a la TV por cable con paquetes premium y paquetes anémicos.
No es una campaña cualquiera. Tiene la fuerza de convicción de miles de millones de dólares y el apoyo de Google, hasta antes de ayer principal adalid de la Internet libre, hoy aliada con Comcast, primera operadora de cable y proveedora de Internet en EE.UU. Ambas acaban de difundir una propuesta a los legisladores.
Internet nació libre y se mantuvo así hasta ahora. Era la primera gran revolución cultural desde la invención de la imprenta. Porque era libre, llevó más lejos la difusión del conocimiento, la capacidad de conectarnos instantáneamente sin intermediarios. Esa libertad e igualdad (la llamada “neutralidad“) permite aún hoy que todo lo transportado por Internet tenga igual tratamiento, no importa si lo emite una gran empresa, un gobierno o un individuo. Por eso Internet se ha convertido en una de las tramas esenciales de la vida y lo será cada vez más porque todos los medios convergerán en Internet.
Valiosísimo territorio. Por eso, precisamente, se abrió ahora este campo de batalla. Google y Comcast se esforzaron por disimular su uso abusivo de una posición de poder. Sostienen que su propuesta a los legisladores se limita a la Internet móvil. Un disimulo sin patas: casi todo será móvil en pocos años. Unos viajarán en primera y otros en segunda, tercera, etc. A los más pobres se les hará cada vez más difícil subir. Lo que se resuelva en EE.UU. influirá acá y en casi todo el mundo.
Algunos especialistas dicen que Internet no tiene por qué tener un estatus diferente del de otros servicios públicos (hay telefonía, TV por cable, salud, de distintos precios). Pero en EE.UU. sólo una pequeña parte de la población puede elegir entre más de dos prestadoras de servicios de Internet.
De todos modos, aunque hubiera una efectiva competencia que diera libertad de elección e impidiera la fijación de precios, me inclino por una Internet libre y “neutral“, aquella que ya ha dado voz e influencia a movimientos sociales, a minorías, la misma que está dando nacimiento a nuevas formas de producción de contenidos y de riquezas. No digo que la lucha por el poder se resuelve en los medios. Los medios son una herramienta muy valiosa en esa lucha que se define en otros ámbitos: en la economía, sobre todo. No creo que Internet sea el gran nivelador. Los que más tienen más pueden, también en Internet. Pero, para quienes menos poder tienen, es una herramienta para pelear por esa nivelación.
Creo que la mayoría de los legisladores estadounidenses se pondrá a favor de esta ofensiva. Los empuja la vitalidad y, en algunos casos, el dinero de las grandes corporaciones. Es aleccionador ver ese dinamismo intacto después del golpazo que las corporaciones financieras le dieron al mundo con su imprevisión y su angurria (las hipotecas basura).
Este avance por la conquista y parcelización de Internet es un avance sobre la libertad de expresión. Por eso, también es una amenaza al periodismo que queremos construir. El acceso a Internet debe ser considerado un derecho humano, como ya se ha dicho. Si Google y Comcast se imponen, podrán decidir qué información reciben los usuarios y cuál no. Google y las prestadoras no están solas; las acompañan corporaciones relacionadas con ellas: los grandes bancos, entre otras. El futuro de Internet está en las manos de los legisladores estadounidenses. Y en los brazos forzudos de las grandes corporaciones mundiales; un desenlace que les ponga límite sería una revolución.
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