jueves, septiembre 9

Stephen Hawking: "Dios no fue necesario para la creación"

En su nuevo libro "The Grand Design", que se podría traducir como "el gran diseño", el científico Stephen Hawking explica el universo mediante una serie de teorías complejas. En pasajes publicados por el diario británico The Times, Hawking escribió que "no es necesario invocar a Dios... para que el universo exista". "En vista de que hay una ley como la de la gravedad, el universo puede crearse y se creará a partir de la nada. La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, por la que existe el universo, por la que nosotros existimos".

En su "Breve historia del tiempo", Hawking parecía aceptar la posibilidad de un dios creador al señalar que la elaboración de una teoría completa permitiría a los humanos "conocer la mente de Dios". "The Grand Design", que según sus editores es la primera gran obra de Hawking en casi una década, refuta la teoría de Isaac Newton de que Dios tuvo necesariamente que participar en la creación porque nuestro sistema solar no pudo haber salido del caos simplemente gracias a la naturaleza.

Hawking, sin embargo, sostiene que no es tan sencillo. Para entender el universo, sostiene, es necesario conocer cómo y por qué se comporta como lo hace, llamando a esa búsqueda "la pregunta máxima de la Vida, el Universo y Todo". "Vamos a tratar de contestarla con este libro", escribió. "A diferencia de la respuesta dada en 'The Hitchhiker's Guide to the Galaxy' (Guía del viajero galáctico), la nuestra no será simplemente '42'''. El número 42 es una respuesta deliberadamente absurda a la llamada pregunta máxima, elegida por el autor de ciencia ficción Douglas Adams.

Hawking, reconocido por su trabajo sobre los agujeros negros, expresó que el descubrimiento en 1992 de otro planeta orbitando una estrella que no es el Sol hace que "las coincidencias de nuestras condiciones planetarias ... sean mucho menos notables y mucho menos convincentes como pruebas de que la Tierra fue diseñada cuidadosamente, sólo para complacer a los seres humanos".

En su libro de 1988 "Una breve historia del tiempo", de gran éxito de ventas, Hawking pareció aceptar la posibilidad de un creador, al decir que el descubrimiento de una teoría completa sería "el triunfo máximo de la razón humana, ya que entonces conoceríamos a la mente de Dios". Con "The Grand Design", sin embargo, el científico parece alejarse de su opinión anterior, diciendo que la física puede explicar cosas sin necesidad de un "creador benévolo que creó el universo para nuestro beneficio".

Hawking se jubiló el año pasado como profesor titular de la Cátedra Lucasiana de Matemática de la Universidad de Cambridge, después de 30 años en el cargo. Uno de los primeros titulares de la cátedra fue Newton. El nuevo libro, escrito junto con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, será puesto a la venta el 9 de septiembre por la editorial Bantam Press.

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miércoles, septiembre 1

Irak: ¿terminó la guerra?

Como lo anticipó la Casa Blanca, Barack Obama anunció el fin de la contienda en Irak. Con una frase corta: “la misión de combate finalizó”, se buscó mostrar una realidad que no existe. En un serio discurso comunicó lo que millones de sus compatriotas estadounidenses querían escuchar.

La política afirma que esta guerra es una muestra clara del arte de lo imposible. Si el conflicto comenzó gracias a una gran mentira, las tan promocionadas armas de destrucción masiva, deberíamos advertir que se buscó otra versión falsa para finalizarla.

No es lo mismo afirmar que finalizó la guerra a decir que finalizaron los combates. Sin embargo, a pocos les importa cuando lo único que pretenden es salir de un conflicto que amenaza con no terminarse jamás.

Esta nunca fue la guerra de Obama. No iba a asumir un costo político por retirarse sino que, por contrario, sacando a sus soldados de esa Nación está cumpliendo con una de sus promesas electorales.

Esta guerra desde un principio se libró a través de los Medios de Comunicación y generó una desfiguración de la realidad. A las bombas que mataban a los civiles se las bautizó como “inteligentes” y a los civiles muertos como “daños colaterales”. Por ese motivo, no es de extrañar que se busque borrar esta idea de la opinión pública de los Estrados Unidos y decir que a nivel global la guerra terminó cuando en realidad lo que se está anunciando es que las misiones de combate son las que finalizaron.

En este punto en particular es necesario hacer una pausa. En el terreno aún quedarán 50 mil soldados estadounidenses y no está claro realmente si en un futuro no deberán volver a enfrentarse contra los miembros de Al Qaeda que a diario asedian a las fuerzas armadas iraquíes y a quienes los acompañen.

Al mismo tiempo, los combates podrán darse por terminados para las fuerzas que ocuparon el país en el año 2003 pero no para los militares iraquíes y los civiles, quienes enfrentan por estos días una ola de terror en manos de Al Qaeda y sus aliados.

Esta guerra comenzó con una mentira y busca darse por terminada con otra. El problema es que en Irak, las mentiras son enterradas por una cruda realidad.

Obama habló de dar vuelta la página y mirar hacia el futuro, algo que seguramente anhelan todos en Irak. Sin embargo, están todavía muy ocupados con cuestiones anteriores de esta historia que parece nunca terminarse.

Hasta hace dos días Irak estaba en alerta máxima por temor a una ola de ataques terroristas, mientras, al mismo tiempo, los políticos surgidos de esta democracia “for export” no logran ponerse de acuerdo en sellar un gobierno de unidad.

Mientras los suicidas continúan inmolándose en las calles de Bagdad, el temor a una guerra aún más terrible, la interna, producto de los choques políticos, puede verse en el horizonte.

Durante su discurso Obama prometió no dejar solos a los iraquíes aunque en la práctica ya lo hizo. Una semana atrás el máximo general iraquí aseguraba que su país necesitaba que Estados Unidos mantuviera a sus tropas hasta el año 2020.

Como lo anunció Bush, Obama aseguró que los objetivos fueron cumplidos, como el haber sacado a un dictador del poder. Poco se habló de la red Al Qaeda y del poder que después de tantos años aún permanece intacto. El presidente mostró el vaso lleno hablando de las capturas de muchos de los líderes de esta red terrorista aunque evitó comentar que pese a esto, continúan sembrando el terror.

El presidente Obama buscó en la crisis interna de su país el justificativo para poder escapar de Irak. En una pelea siempre se afirma que quien abandona el lugar de la lucha es quien pierde, en esta oportunidad Al Qaeda podría afirmar que ellos ganaron esta batalla porque continúan detonando coches bomba y son los estadounidenses quienes se retiran de la contienda.

Al mejor estilo Bush, vestido de oscuro con una corbata roja, Obama finalizó de un plumazo una guerra que aún sigue causando muertos en el frente de batalla. Algo tan simple y poco realista como querer tapar el sol con la mano.

por Andrés Repetto para el observadorglobal.com

martes, agosto 31

Cuadros dentro de cuadros

Por la educación

Por Roxana Morduchowicz

La TV es el medio predominante en la vida de chicos y adolescentes. Es el que más tiempo ocupa en sus ratos libres, el que más comparten en familia, el principal tema de conversación con amigo. ¿Qué le devuelve la TV abierta a este público fiel? Muy poco. Casi no hay programas para ellos. Las ficciones se repiten y clonan. Las tramas son simples, los personajes estereotipados, y los conflictos, clichés. Se innova en la ficción para adultos y casi nada en la de adolescentes. Los programadores dicen que "los chicos ven programas de adultos". Pero ¿no los elegirán porque la TV abierta no ofrece nada para ellos?
La TV es siempre educativa, siempre forma, porque los chicos siempre aprenden. Todos los programas enseñan porque transmiten valores, modelos e imágenes del mundo. La TV siempre educa, aun cuando no se lo proponga. Los adolescentes aprenden de programas no "educativos": cómo invitar a una chica a salir, cómo besar, cómo hablarle a los adultos y sobre todo cómo se los define socialmente. Si la pantalla los muestra víctimas (abusados y golpeados) o victimarios (agresivos y violentos) sabrán que esa es la imagen que circula sobre ellos en la sociedad.
Aunque eduque, la TV no tiene como misión principal enseñar. Pero como servicio público, le debemos pedir que sea de calidad: que piense en los espectadores como ciudadanos antes que consumidores, que priorice modelos constructivos, que no refuerce estereotipos y que apueste siempre a lo nuevo.

Fuente: La Nación

domingo, agosto 22

Internet está en peligro

Por Roberto Guareschi

La libertad de Internet está en juego. Me apuro a decir que este artículo no se refiere al zafarrancho del Poder Ejecutivo con Cablevisión. Se refiere a la organizada ofensiva que las proveedoras de Internet han lanzado en EE.UU. para terminar con la Internet que conocemos: libre e igual para todos.

Esta ofensiva propone darles a las grandes corporaciones de la comunicación la potestad de rechazar ciertos contenidos, darles paso a otros y cobrar precios diferenciales. En suma, crear una Internet especial, veloz y cara, que de hecho define a otra barata y pobre. Imaginen algo parecido a la TV por cable con paquetes premium y paquetes anémicos.

No es una campaña cualquiera. Tiene la fuerza de convicción de miles de millones de dólares y el apoyo de Google, hasta antes de ayer principal adalid de la Internet libre, hoy aliada con Comcast, primera operadora de cable y proveedora de Internet en EE.UU. Ambas acaban de difundir una propuesta a los legisladores.
Internet nació libre y se mantuvo así hasta ahora. Era la primera gran revolución cultural desde la invención de la imprenta. Porque era libre, llevó más lejos la difusión del conocimiento, la capacidad de conectarnos instantáneamente sin intermediarios. Esa libertad e igualdad (la llamada “neutralidad“) permite aún hoy que todo lo transportado por Internet tenga igual tratamiento, no importa si lo emite una gran empresa, un gobierno o un individuo. Por eso Internet se ha convertido en una de las tramas esenciales de la vida y lo será cada vez más porque todos los medios convergerán en Internet.

Valiosísimo territorio. Por eso, precisamente, se abrió ahora este campo de batalla. Google y Comcast se esforzaron por disimular su uso abusivo de una posición de poder. Sostienen que su propuesta a los legisladores se limita a la Internet móvil. Un disimulo sin patas: casi todo será móvil en pocos años. Unos viajarán en primera y otros en segunda, tercera, etc. A los más pobres se les hará cada vez más difícil subir. Lo que se resuelva en EE.UU. influirá acá y en casi todo el mundo.

Algunos especialistas dicen que Internet no tiene por qué tener un estatus diferente del de otros servicios públicos (hay telefonía, TV por cable, salud, de distintos precios). Pero en EE.UU. sólo una pequeña parte de la población puede elegir entre más de dos prestadoras de servicios de Internet.

De todos modos, aunque hubiera una efectiva competencia que diera libertad de elección e impidiera la fijación de precios, me inclino por una Internet libre y “neutral“, aquella que ya ha dado voz e influencia a movimientos sociales, a minorías, la misma que está dando nacimiento a nuevas formas de producción de contenidos y de riquezas. No digo que la lucha por el poder se resuelve en los medios. Los medios son una herramienta muy valiosa en esa lucha que se define en otros ámbitos: en la economía, sobre todo. No creo que Internet sea el gran nivelador. Los que más tienen más pueden, también en Internet. Pero, para quienes menos poder tienen, es una herramienta para pelear por esa nivelación.
Creo que la mayoría de los legisladores estadounidenses se pondrá a favor de esta ofensiva. Los empuja la vitalidad y, en algunos casos, el dinero de las grandes corporaciones. Es aleccionador ver ese dinamismo intacto después del golpazo que las corporaciones financieras le dieron al mundo con su imprevisión y su angurria (las hipotecas basura).

Este avance por la conquista y parcelización de Internet es un avance sobre la libertad de expresión. Por eso, también es una amenaza al periodismo que queremos construir. El acceso a Internet debe ser considerado un derecho humano, como ya se ha dicho. Si Google y Comcast se imponen, podrán decidir qué información reciben los usuarios y cuál no. Google y las prestadoras no están solas; las acompañan corporaciones relacionadas con ellas: los grandes bancos, entre otras. El futuro de Internet está en las manos de los legisladores estadounidenses. Y en los brazos forzudos de las grandes corporaciones mundiales; un desenlace que les ponga límite sería una revolución.

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El libro no morirá

Por Umberto Eco,

Durante la última cumbre de Davos, en 2008, se le preguntó a un futurólogo sobre los fenómenos que alterarían a la humanidad en los próximos 15 años y éste propuso que se consideraran esencialmente cuatro, que le parecían seguros. El primero, que un barril de petróleo costaría quinientos dólares. El segundo concernía al agua, destinada a convertirse en un producto comercial de intercambio exactamente como el petróleo; en fin, que veremos las cotizaciones del agua en la Bolsa. La tercera previsión atañía a Africa, que en las próximas décadas, según el futurólogo, se convertiría con toda seguridad en una potencia económica, un hecho que todos esperamos. El cuarto fenómeno, según este profeta profesional, era la de-saparición del libro. A estas alturas, por lo tanto, se trata de saber si la desaparición definitiva del libro, si de verdad llegara a producirse, podría entrañar para la humanidad las mismas consecuencias que la penuria programada del agua, por ejemplo, o que la inaccesibilidad del petróleo.
Umberto Eco: ¿El libro desaparecerá a causa de la aparición de Internet? Escribí sobre este tema hace tiempo, es decir, cuando la pregunta parecía pertinente. A estas alturas, cada vez que alguien me pide que me pronuncie al respecto, no puedo sino repetir el mismo texto. En cualquier caso, nadie se da cuenta de que me repito, porque no hay nada más inédito que lo que ya se ha publicado y, además, porque la opinión pública (o por lo menos los periodistas) tienen siempre la idea fija de que el libro desaparecerá (o quizá los periodistas piensan que son los lectores los que tienen esa idea fija) y todos formulan incansablemente la misma pregunta. En realidad, hay poco que decir al respecto. Con Internet hemos vuelto a la era alfabética. Si alguna vez pensamos que habíamos entrado en la civilización de las imágenes, pues bien, el ordenador nos ha vuelto a introducir en la galaxia Gutenberg y todos se ven de nuevo obligados a leer. Para leer es necesario un soporte. Este soporte no puede ser únicamente el ordenador. ¡Pasémonos dos horas leyendo una novela en el ordenador y nuestros ojos se convertirán en dos pelotas de tenis! En casa, tengo unas gafas Polaroid que me permiten proteger los ojos de las molestias de una lectura constante en pantalla, pero no es una solución suficiente. Además, el ordenador depende de la electricidad y no te permite leer en la bañera, ni tumbado de costado en la cama. El libro es, a fin de cuentas, un instrumento más flexible. Ante la disyuntiva, hay una sola opción: o el libro sigue siendo el soporte para la lectura o se inventará algo que se parecerá a lo que el libro nunca ha dejado de ser, incluso antes de la invención de la imprenta. Las variaciones en torno al objeto libro no han modificado su función, ni su sintaxis, desde hace más de quinientos años. El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. Hay diseñadores que intentan mejorar, por ejemplo, el sacacorchos, con resultados muy modestos: la mayoría de ellos no funciona. Philippe Starck intentó mejorar el exprimidor, pero su modelo (para salvaguardar una determinada pureza estética) deja pasar las semillas. El libro ha superado sus pruebas y no se ve cómo podríamos hacer nada mejor para desempeñar esa misma función. Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel. Pero seguirá siendo lo que es.

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