Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.
Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008
Escrito en Otros Cuadernos de Saramago
Decía Walter Benjamín que un libro de citas de otros, sería un libro perfecto, ya que estas enriquecen lo nuestro y convierten nuestra obra en una “obra colectiva”. Lejos de la perfección se encuentra esta iniciativa, pero si vale como lugar donde compartir distintos textos, con el sentido de entender este día a día que nos toca en el mundo. La intención no será cambiarlo, sólo la de tratar de entenderlo.
viernes, junio 18
Falleció José Saramago
El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago falleció en su casa de Lanzarote a los 87 años de edad, a causa de una leucemia crónica, informaron fuentes de la familia.
La muerte se produjo pasadas las 13.00 horas (hora peninsular), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.
De origen humilde, Saramago se dedicó a la literatura porque no le gustaba el mundo donde le tocó vivir. Sus novelas encierran reflexiones sobre algunos de los principales problemas del ser humano; hacen pensar al lector, lo estremecen y conmueven. Sus personajes están llenos de dignidad.
Sus innegables méritos como novelista fueron por fin reconocidos en 1998 con el Premio Nobel de Literatura, que le otorgaron por haber creado una obra en la que "mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva".
En los últimos años, Saramago no dejó pasar demasiado tiempo
entre novela y novela. Era consciente de su edad y, como le dijo a Efe en una entrevista, si tenía "aún algo para decir", lo mejor es que lo dijera "cuanto antes".
Aunque también decía que "llegará el día en que se acabarán las ideas, y no pasará nada". Fruto de esa urgencia por contar fueron sus novelas "La caverna" (2000); "El hombre duplicado" (2002); "Las intermitencias de la muerte" (2005); "Las pequeñas memorias" (2006); "El viaje del elefante" (2008); y "Caín" (2009), la última novela de este gran escritor.
www.diariodecultura.com.ar
La muerte se produjo pasadas las 13.00 horas (hora peninsular), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.
De origen humilde, Saramago se dedicó a la literatura porque no le gustaba el mundo donde le tocó vivir. Sus novelas encierran reflexiones sobre algunos de los principales problemas del ser humano; hacen pensar al lector, lo estremecen y conmueven. Sus personajes están llenos de dignidad.
Sus innegables méritos como novelista fueron por fin reconocidos en 1998 con el Premio Nobel de Literatura, que le otorgaron por haber creado una obra en la que "mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva".
En los últimos años, Saramago no dejó pasar demasiado tiempo
entre novela y novela. Era consciente de su edad y, como le dijo a Efe en una entrevista, si tenía "aún algo para decir", lo mejor es que lo dijera "cuanto antes".
Aunque también decía que "llegará el día en que se acabarán las ideas, y no pasará nada". Fruto de esa urgencia por contar fueron sus novelas "La caverna" (2000); "El hombre duplicado" (2002); "Las intermitencias de la muerte" (2005); "Las pequeñas memorias" (2006); "El viaje del elefante" (2008); y "Caín" (2009), la última novela de este gran escritor.
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jueves, junio 17
La contradicción maradoniana
Después del partido Serbia-Ghana, acercamos hasta su casa a un voluntario que nos escuchó hablar español. Es un adolescente peruano, hijo de diplomáticos, que estudia en Pretoria. Para tener una experiencia mundialista cercana, trabaja doce horas diarias y le tocó el bunker de la Selección. Juan José le recomendó peluquero a Agüero, le preguntó a Messi por Milito para alcanzarle sus botines recién llegados. Y los ve, a diario, practicar doble turno en el gimnasio y táctica en cada entrenamiento. “¿Que Maradona no entrena? ¿No vieron el gol?”, me respondió, como si le hablara a un ciego. Y, la verdad, los argentinos tenemos cierta tendencia a la ceguera o a la miopía. A distorsionar la realidad para que se acomode a nuestros deseos tantas veces autodestructivos.
Pero no, parece que Maradona no entrena. “Un jugador de la Selección le envió un mensaje a un amigo contándole que no hacen nada. Al equipo le falta trabajo”, me dijo un prestigioso periodista deportivo. Sus colegas repiten las sentencias hasta el hartazgo. Dispuestos a satisfacer el impulso de la noticia deseada: aquella idea que sus audiencias quieren leer o escuchar, sin importar que sea verdadera o falsa.
Pero más allá de la discusión eterna, ahí, en la cancha contra Nigeria, Maradona respondió con hechos. “Ganamos gracias a un gol del técnico”, dijo Demichelis. Pudo ser un gesto de obsecuencia a su entrenador. Pero completó: “Estudió a los nigerianos en defensa y practicamos mucho ese córner para que el gringo (Heinze) cabeceara solo”. Otro tiro libre de pizarrón, entre Messi y Mascherano, casi termina en el segundo gol argentino. El rumor que dispersan los periodistas argentinos acreditados en Pretoria se derrumbó en un instante. Su resentimiento por no tener el acceso permitido a las prácticas los llevó a suponer que no se hacía nada.
En los días previos al debut, intenté convencer a los jefes de deportes de los principales diarios para que lanzaran una encuesta: ¿Cuánto influirá Maradona en el desempeño final de la Selección? Nada, poco, bastante, mucho. Aún, creo, no la hicieron. Pero sería un nuevo termómetro para medir la esquizofrenia nacional, el travestismo ideológico, la contradicción maradoniana. Porque si la Selección triunfa, sólo habrá sido por mérito de sus extraordinarios jugadores. En cambio, si fracasa, habrá sido por culpa de su entrenador, el maldito Maradona. Por eso, la encuesta hubiera sido una alerta: aún hoy, incluso antes del partido con Corea del Sur, estaríamos a tiempo de dejar registrada una respuesta honesta.
¿Pero quién quiere honestidad? Ya lo escribimos en la tapa de esta revista cuando la Selección atravesaba su peor momento tras la derrota en Ecuador: Maradona es una nueva excusa para que gran parte de los argentinos ejerza su tentación por el fracaso. “Por qué queremos que pierda”, titulamos en aquella tapa. Y la angustiante eliminatoria desnudó como nunca antes la fascinación de los argentinos por la derrota, el placer de la catástrofe anunciada: “Fue un excelente jugador pero es un técnico pésimo”, “Maradona me da pena”, “no sabe nada”, “casi no tiene experiencia”. No se trataba de argumentar, sino de condenar. La figura de Maradona despierta un fuerte rechazo por su condición social, su figura contestataria y, sobre todo, porque encarna como casi ninguno la identidad nacional. Durante más de dos décadas, Maradona ha sido el principal —y probablemente el más exacto— espejo en el que se refleja nuestra imagen ante el mundo. Contradictorio, verborrágico, inestable emocionalmente, frágil, soberbio. Por eso lo odiamos tanto, porque se nos parece tanto.
Pero como dijimos en aquella polémica nota, también es posible encontrar valores positivos en la figura de Maradona. Aunque resulte políticamente incorrecto, su historia con la droga podría ser ejemplar: a punto de morir varias veces (y así convertirse en mito), sobrevivió y superó su adicción a la cocaína gracias al amor de y hacia sus hijas. Conserva ciertos valores y reivindicaciones de clase que son advertidas por los sectores bajos que siempre lo acompañan: Maradona es resistido, sobre todo, por los sectores medios-altos.
Esta columna no trata sobre las condiciones técnicas de Maradona. Como dijimos antes, es posible que no sea tan malo como lo suponían y tampoco será una eminencia si logra un Mundial destacado. Marcelo Bielsa, que afirma que hay “27 formas de ataque” o que arma sus equipos con computadoras, obtuvo el mayor fracaso argentino en la historia de los Mundiales. El fútbol es mucho más que fútbol cuando se trata del mayor evento cultural y social del planeta. Pero cuando se trata de escoger a once jugadores profesionales, procurar que no se lastimen antes de los partidos y seleccionar variantes tácticas, el fútbol es un juego impredecible donde el talento de los jugadores y el azar imponen sus resultados.
Conservo, debo confesar, un cariño superficial por Maradona. Hemos traído a Sudáfrica una bandera con la leyenda de “Gracias Doña Tota” en honor a su madre. La que lo crió en Villa Fiorito. La que le dio ciertos valores que le permitieron llegar a lo más alto.
Se trata, al fin y al cabo, de reconocer lo mejor de las personas y no quedarnos solo y siempre con lo peor. Sin chauvinismos miopes, éste es un tenue intento de valorar lo propio. A perder, fracasar, derrumbarnos; estamos acostumbrados. Pero podemos, cada tanto, gritar un gol sin culpa ni miedo, con verdadera ilusión.
POR ALEX MILBERG PARA NEWSWEEK
Pero no, parece que Maradona no entrena. “Un jugador de la Selección le envió un mensaje a un amigo contándole que no hacen nada. Al equipo le falta trabajo”, me dijo un prestigioso periodista deportivo. Sus colegas repiten las sentencias hasta el hartazgo. Dispuestos a satisfacer el impulso de la noticia deseada: aquella idea que sus audiencias quieren leer o escuchar, sin importar que sea verdadera o falsa.
Pero más allá de la discusión eterna, ahí, en la cancha contra Nigeria, Maradona respondió con hechos. “Ganamos gracias a un gol del técnico”, dijo Demichelis. Pudo ser un gesto de obsecuencia a su entrenador. Pero completó: “Estudió a los nigerianos en defensa y practicamos mucho ese córner para que el gringo (Heinze) cabeceara solo”. Otro tiro libre de pizarrón, entre Messi y Mascherano, casi termina en el segundo gol argentino. El rumor que dispersan los periodistas argentinos acreditados en Pretoria se derrumbó en un instante. Su resentimiento por no tener el acceso permitido a las prácticas los llevó a suponer que no se hacía nada.
En los días previos al debut, intenté convencer a los jefes de deportes de los principales diarios para que lanzaran una encuesta: ¿Cuánto influirá Maradona en el desempeño final de la Selección? Nada, poco, bastante, mucho. Aún, creo, no la hicieron. Pero sería un nuevo termómetro para medir la esquizofrenia nacional, el travestismo ideológico, la contradicción maradoniana. Porque si la Selección triunfa, sólo habrá sido por mérito de sus extraordinarios jugadores. En cambio, si fracasa, habrá sido por culpa de su entrenador, el maldito Maradona. Por eso, la encuesta hubiera sido una alerta: aún hoy, incluso antes del partido con Corea del Sur, estaríamos a tiempo de dejar registrada una respuesta honesta.
¿Pero quién quiere honestidad? Ya lo escribimos en la tapa de esta revista cuando la Selección atravesaba su peor momento tras la derrota en Ecuador: Maradona es una nueva excusa para que gran parte de los argentinos ejerza su tentación por el fracaso. “Por qué queremos que pierda”, titulamos en aquella tapa. Y la angustiante eliminatoria desnudó como nunca antes la fascinación de los argentinos por la derrota, el placer de la catástrofe anunciada: “Fue un excelente jugador pero es un técnico pésimo”, “Maradona me da pena”, “no sabe nada”, “casi no tiene experiencia”. No se trataba de argumentar, sino de condenar. La figura de Maradona despierta un fuerte rechazo por su condición social, su figura contestataria y, sobre todo, porque encarna como casi ninguno la identidad nacional. Durante más de dos décadas, Maradona ha sido el principal —y probablemente el más exacto— espejo en el que se refleja nuestra imagen ante el mundo. Contradictorio, verborrágico, inestable emocionalmente, frágil, soberbio. Por eso lo odiamos tanto, porque se nos parece tanto.
Pero como dijimos en aquella polémica nota, también es posible encontrar valores positivos en la figura de Maradona. Aunque resulte políticamente incorrecto, su historia con la droga podría ser ejemplar: a punto de morir varias veces (y así convertirse en mito), sobrevivió y superó su adicción a la cocaína gracias al amor de y hacia sus hijas. Conserva ciertos valores y reivindicaciones de clase que son advertidas por los sectores bajos que siempre lo acompañan: Maradona es resistido, sobre todo, por los sectores medios-altos.
Esta columna no trata sobre las condiciones técnicas de Maradona. Como dijimos antes, es posible que no sea tan malo como lo suponían y tampoco será una eminencia si logra un Mundial destacado. Marcelo Bielsa, que afirma que hay “27 formas de ataque” o que arma sus equipos con computadoras, obtuvo el mayor fracaso argentino en la historia de los Mundiales. El fútbol es mucho más que fútbol cuando se trata del mayor evento cultural y social del planeta. Pero cuando se trata de escoger a once jugadores profesionales, procurar que no se lastimen antes de los partidos y seleccionar variantes tácticas, el fútbol es un juego impredecible donde el talento de los jugadores y el azar imponen sus resultados.
Conservo, debo confesar, un cariño superficial por Maradona. Hemos traído a Sudáfrica una bandera con la leyenda de “Gracias Doña Tota” en honor a su madre. La que lo crió en Villa Fiorito. La que le dio ciertos valores que le permitieron llegar a lo más alto.
Se trata, al fin y al cabo, de reconocer lo mejor de las personas y no quedarnos solo y siempre con lo peor. Sin chauvinismos miopes, éste es un tenue intento de valorar lo propio. A perder, fracasar, derrumbarnos; estamos acostumbrados. Pero podemos, cada tanto, gritar un gol sin culpa ni miedo, con verdadera ilusión.
POR ALEX MILBERG PARA NEWSWEEK
miércoles, junio 16
“Sentimos que en cualquier lado nos puede pasar algo”
Gabriel Kessler es doctor en Sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (EHESS), entre otros títulos y ha publicado libros sobre pobreza (La nueva pobreza en la Argentina) junto a Alberto Minujín y más recientemente "Sociología del delito amateur". Esta semana saldrá a la calle su último texto: "El sentimiento de inseguridad. Sociología del temor al delito".
Llegó a Mendoza para dar un seminario en el marco del curso de perfeccionamiento "Problemática y gestión de la seguridad pública" organizado por la Secretaría de Graduados de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo.
En diálogo con Los Andes explicó que se borró la diferenciación que había en las ciudades entre zonas seguras e inseguras; vivimos sintiendo que en cualquier lado nos puede pasar algo. También afirmó que estamos en una "constante actitud moderna de intento de detectar lo amenazante" y así "cada uno es sospechoso para el otro".
- En sus estudios ¿destaca que hay miedos que vive la gente en diferentes estratos y formas?
-Hay temores compartidos entre distintos sectores sociales y que en algunos casos están vinculados con las imágenes más estigmatizadas en general, como los jóvenes varones de sectores populares. También depende del lugar dónde se trate. Los chicos y sus padres temen a la policía y a los patovicas. Ese miedo lo sienten en todas las clases aunque se ve más en sectores populares. Hay como una pluralidad de imágenes amenazantes, algunas comunes a distintos sectores y otras son diferentes en función del sector, sexo y área de residencia.
- ¿Cuál es la relación entre inseguridad y delito?
- La definición de inseguridad que manejo se basa en la idea de una amenaza aleatoria que puede abatirse sobre cualquiera en cualquier lugar y que puede venir de cualquier persona. Aquí juega la no identidad entre inseguridad y delito; es decir, lo que genera inseguridad no son todos los delitos, sino los violentos que pueden llegar en forma aleatoria.
También opera la des-identificación relativa: en los barrios los comerciantes se quejan de que cualquiera puede robarlos y eso es la des-identificación y es relativa porque un varón da más miedo que una mujer; si es joven, más que uno mayor.
Además opera la deslocalización; es decir, se pierde la diferencia imaginaria, que podía tener una base real, de que hay zonas seguras e inseguras. Lo que hoy pasa en la mayoría de las grandes ciudades, en Mendoza no lo sé pero tengo la sensación de que también, es que se acaba esta idea de que hay zonas seguras e inseguras y además se instala la percepción de que cualquier zona puede ser insegura y junto con la desidentificación generan y retroalimentan la sensación de inseguridad. Sentimos que en cualquier lado nos puede pasar algo, hay una inquietud intermedia permanente sin llegar al terror.
- Sentimos varios tipos de inseguridad: delitos, inseguridad jurídica, económica..
-Se está debatiendo en el mundo si estamos en una época más insegura o si, por el contrario, en una visión diferente, si a mayor seguridades como más esperanza de vida, menos guerra, más control de las enfermedades; se genera más sensibilidad frente a cualquier tipo de riesgo. Por ejemplo, la comida antes no se discutía que era beneficiosa y ahora entra también en el campo de los riesgos; entonces vemos que hay como una constante actitud moderna de intento de detectar lo amenazante que incluye el delito o no.
Por eso aparecen los negocios a los que hay que entrar tocando un timbre, chicos con celular para que los padres los puedan ubicar a cualquier hora; esto pasa en muchos órdenes de la vida cotidiana. Sin negar el aumento del delito, hay como una actitud de detección de sospecha para ubicar dónde está lo amenazante y eso es un rasgo moderno.
Se instala un patrón de conducta y percepción previa del otro que, por definición, es previamente sospechoso. Cada uno es sospechoso para el otro, entonces tengo que tener un dispositivo tecnológico para detectar si el otro es sospechoso o no.
- ¿Cuáles son las consecuencias de vivir así?
- Están los que dicen que esto genera más pedidos de la gente referidos al aumento de penas, mano dura o que se haga justicia por mano propia. Se generan desigualdades porque en las zonas no seguras no hay negocios y se degradan económicamente, la policía considera que ahí viven delincuentes, salen más caros los seguros.
Si se instalan más dispositivos privados de seguridad en zonas en las que los pueden poner, eso hace que el delito se desplace a lugares donde no se puede pagar una guarida privada. También se sale menos. Yo tengo una mirada más matizada, ni mucho ni tan poco. No tengo una visión apocalíptica de la inseguridad, no pienso que en la Argentina la gente viva aterrorizada.
En Mendoza la última encuesta de victimización que se realizó fue en 2005. Se la utiliza para saber qué sucede con los delitos. Sobre este punto Kessler indica:
"Hay un problema del poder político y es que no han comprendido lo imprescindible que es tener una encuesta de victimización, que sólo puede ser eficaz si tiene continuidad en el tiempo para ver las variaciones. Es un elemento central, sobre todo porque en este tema sabemos poco. Sabemos que la encuesta tiene limitaciones y las conocemos, pero es imprescindible para saber qué pasa con el delito"
Fuente; diario Los Andes online.
Llegó a Mendoza para dar un seminario en el marco del curso de perfeccionamiento "Problemática y gestión de la seguridad pública" organizado por la Secretaría de Graduados de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo.
En diálogo con Los Andes explicó que se borró la diferenciación que había en las ciudades entre zonas seguras e inseguras; vivimos sintiendo que en cualquier lado nos puede pasar algo. También afirmó que estamos en una "constante actitud moderna de intento de detectar lo amenazante" y así "cada uno es sospechoso para el otro".
- En sus estudios ¿destaca que hay miedos que vive la gente en diferentes estratos y formas?
-Hay temores compartidos entre distintos sectores sociales y que en algunos casos están vinculados con las imágenes más estigmatizadas en general, como los jóvenes varones de sectores populares. También depende del lugar dónde se trate. Los chicos y sus padres temen a la policía y a los patovicas. Ese miedo lo sienten en todas las clases aunque se ve más en sectores populares. Hay como una pluralidad de imágenes amenazantes, algunas comunes a distintos sectores y otras son diferentes en función del sector, sexo y área de residencia.
- ¿Cuál es la relación entre inseguridad y delito?
- La definición de inseguridad que manejo se basa en la idea de una amenaza aleatoria que puede abatirse sobre cualquiera en cualquier lugar y que puede venir de cualquier persona. Aquí juega la no identidad entre inseguridad y delito; es decir, lo que genera inseguridad no son todos los delitos, sino los violentos que pueden llegar en forma aleatoria.
También opera la des-identificación relativa: en los barrios los comerciantes se quejan de que cualquiera puede robarlos y eso es la des-identificación y es relativa porque un varón da más miedo que una mujer; si es joven, más que uno mayor.
Además opera la deslocalización; es decir, se pierde la diferencia imaginaria, que podía tener una base real, de que hay zonas seguras e inseguras. Lo que hoy pasa en la mayoría de las grandes ciudades, en Mendoza no lo sé pero tengo la sensación de que también, es que se acaba esta idea de que hay zonas seguras e inseguras y además se instala la percepción de que cualquier zona puede ser insegura y junto con la desidentificación generan y retroalimentan la sensación de inseguridad. Sentimos que en cualquier lado nos puede pasar algo, hay una inquietud intermedia permanente sin llegar al terror.
- Sentimos varios tipos de inseguridad: delitos, inseguridad jurídica, económica..
-Se está debatiendo en el mundo si estamos en una época más insegura o si, por el contrario, en una visión diferente, si a mayor seguridades como más esperanza de vida, menos guerra, más control de las enfermedades; se genera más sensibilidad frente a cualquier tipo de riesgo. Por ejemplo, la comida antes no se discutía que era beneficiosa y ahora entra también en el campo de los riesgos; entonces vemos que hay como una constante actitud moderna de intento de detectar lo amenazante que incluye el delito o no.
Por eso aparecen los negocios a los que hay que entrar tocando un timbre, chicos con celular para que los padres los puedan ubicar a cualquier hora; esto pasa en muchos órdenes de la vida cotidiana. Sin negar el aumento del delito, hay como una actitud de detección de sospecha para ubicar dónde está lo amenazante y eso es un rasgo moderno.
Se instala un patrón de conducta y percepción previa del otro que, por definición, es previamente sospechoso. Cada uno es sospechoso para el otro, entonces tengo que tener un dispositivo tecnológico para detectar si el otro es sospechoso o no.
- ¿Cuáles son las consecuencias de vivir así?
- Están los que dicen que esto genera más pedidos de la gente referidos al aumento de penas, mano dura o que se haga justicia por mano propia. Se generan desigualdades porque en las zonas no seguras no hay negocios y se degradan económicamente, la policía considera que ahí viven delincuentes, salen más caros los seguros.
Si se instalan más dispositivos privados de seguridad en zonas en las que los pueden poner, eso hace que el delito se desplace a lugares donde no se puede pagar una guarida privada. También se sale menos. Yo tengo una mirada más matizada, ni mucho ni tan poco. No tengo una visión apocalíptica de la inseguridad, no pienso que en la Argentina la gente viva aterrorizada.
En Mendoza la última encuesta de victimización que se realizó fue en 2005. Se la utiliza para saber qué sucede con los delitos. Sobre este punto Kessler indica:
"Hay un problema del poder político y es que no han comprendido lo imprescindible que es tener una encuesta de victimización, que sólo puede ser eficaz si tiene continuidad en el tiempo para ver las variaciones. Es un elemento central, sobre todo porque en este tema sabemos poco. Sabemos que la encuesta tiene limitaciones y las conocemos, pero es imprescindible para saber qué pasa con el delito"
Fuente; diario Los Andes online.
viernes, junio 11
Sudáfrica 2010: El mundo ya vive el Mundial
Tras años de expectación, casi 50 millones de sudafricanos empezaron a disfrutar de la primera Copa del Mundo en África. Sudáfrica ve en este evento la plataforma para codearse entre las grandes economías y convertirse en un imán turístico. El costo para hacer realidad esa ambición supera los 4.000 millones de dólares. "Este Mundial va a cambiar las percepciones que mucha gente tiene sobre África", dijo Greg Fredericks, el número dos del comité organizador. Pero el verdadero desafío sudafricano será no desperdiciar el impacto positivo de un torneo bien montado tras la final del 11 de julio.
El primer Mundial en África comenzó con una deslumbrante explosión de gozo, colorido y ruido, aunque también un dejo de tristeza.
Frente a una jubilosa multitud que no paraba de sonar las vuvuzelas (una especie de trompetas largas) en Soccer City, el espectacular estadio entre Johannesburgo y Soweto, cientos de bailarines africanos en intensos verdes, rojos y amarillos desfilaron por el campo en la ceremonia inaugural del torneo que se prolongará hasta el 11 del próximo mes.
La mayoría de los aficionados vestían camisetas amarillas de los "Bafana Bafana", el equipo anfitrión que jugaba contra México a continuación de la pomposa celebración.
Pero la euforia fue atenuada por la noticia de que Nelson Mandela, el ícono viviente de la lucha contra el Apartheid y ex presidente sudafricano, no asistiría a la ceremonia. Mandela, de 91 años, está frágil de salud y decidió no acudir después de que su bisnieta de 13 años muriera en un accidente automovilístico cuando regresaba a casa de un concierto que celebró el Mundial en la noche previa.
Varios otros íconos de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica estuvieron presentes, incluyendo la ex esposa de Mandela, Winnie, y el arzobispo Desmond Tutu, quien en cierto momento estaba bailando en su asiento al ritmo de la música.
El ex presidente de Sudáfrica F.W. De Klerk, quien compartió el Nobel de la Paz con Mandela por negociar y terminar con el gobierno minoritario blanco, también estuvo presente, dijeron los organizadores.
Otras personalidades incluyeron los presidentes de Sudáfrica y México, Jacob Zuma y Felipe Calderón, respectivamente, y el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden.
El acto no era propicio para aquellos que gustan del silencio. Muchos de los aficionados llegaron equipados con sus vuvuzelas, las trompetas de plástico que emiten un estridente, distintivo y atronador sonido.
Increíblemente, el barullo de las trompetas fue brevemente ahogado por el sobrevuelo de jets militares justo antes de que la ceremonia arrancara.
El maestro de ceremonias del evento suplicó al público que disminuyera el ruido de las trompetas para que la audiencia en la televisión mundial pudiera escuchar la música. Pero el pedido encontró una respuesta limitada.
Un elenco estelar que incluyó al trompetista sudafricano Hugh Masekela y el cantante estadounidense R. Kelley animó el acto. Los miembros del reparto mostraron enormes pancartas con las banderas de las 32 naciones participantes en el torneo, sosteniéndolas en alto mientras el espéctaculo terminaba con una explosión de fuegos artificiales.
Soccer City, con capacidad para más de 90.000 personas, no estaba lleno todavía para la ceremonia. Miles de aficionados estaban varados en medio del tráfico de las calles que conducen al estadio, adornadas con grupos de bailarines y jóvenes aficionados con la camiseta de la Bafana y por vendedores que ofrecían banderas sudafricanas.
UN HITO HISTÓRICO EN ÁFRICA
Nelson Mandela considera que este Mundial de fútbol es "uno de los mayores acontecimientos" en la historia de África. En una carta enviada a la FIFA, Mandela, de 91 años, dijo que el torneo es más que un evento deportivo. El ex presidente sudafricano sostiene que "simboliza el poder del fútbol para unir a la gente de todo el mundo, sin importar su idioma, el color de su piel y la persuasión política o religiosa".
El presidente sudafricano Jacob Zuma leyó la carta en un congreso de la FIFA efectuado el miércoles en Johannesburgo.
La Fundación Nelson Mandela informó que Mandela no recibirá visitantes durante la Copa Mundial de fútbol. Lo hizo a través de un comunicado en el que explicó que el carismático líder ha sido "inundado de pedidos de entrevistas y le será imposible satisfacer siquiera un porcentaje mínimo" de esas solicitudes.
UN CONCIERTO MULTITUDINARIO
El mundo se juntó ayer en Soweto para celebrar el fútbol, la música y la unión en la víspera del primer Mundial que se realiza en Africa, con un concierto en el que participaron Shakira y Juanes, Alicia Keys y los Black Eyed Peas, entre otras estrellas internacionales.
El veterano trompetista sudafricano Hugh Masekela arrancó con "Grazin' in the Grass", un éxito internacional de 1968. Rápidamente se le unió una nueva estrella local, Lira, con una versión de "Pata Pata" de la desaparecida Miriam Makeba, otro éxito mundial que se originó en esta nación.
Los Black Eyed Peas les siguieron con un hábil popurrí de sus éxitos, y luego le volvió a tocar el turno a Africa, con el dúo de ciegos Amadou & Mariam de Mali.
La colombiana Shakira, con los brazos descubiertos y una falda de estilo africano, causó furor al cerrar el espectáculo con broche de oro cantando el tema oficial del Mundial, "Waka Waka" (Esto es Africa), acompañada por un coro africano con coloridos trajes tras interpretar sus éxitos "She Wolf" y "Hips Don't Lie".
Los Tinariwen con turbante añadieron los sonidos de los nómadas del desierto de Mali a la mezcla. La multitud se movía al ritmo de la música de Keys, y bailó la toyi-toyi —la danza de protesta de la época del apartheid— cuando cantaron los BLK JKS, favoritos locales.
El rockero colombiano Juanes, con una chaqueta multicolor, presentó el sencillo de su nuevo disco "Yerbatero" ante los vítores del público.
Ningún concierto en un estadio lleno de estrellas estaría completo si no suben todos al escenario para un himno final. El del jueves fue la melodía "Everyday People", de Sly and the Family Stone, acompañada por fuegos artificiales.
Un eufórico arzobispo Desmond Tutu, vestido con los colores verde y amarillo de la bandera sudafricana, recibió el trato de un astro de rock mientras encabezaba a la multitud para vitorear a Nelson Mandela, de quien se considera logró asegurar que Sudáfrica consiguiera la sede de la Copa del Mundo.
Tutu también dio la bienvenida a los aficionados de todo el planeta que han venido al país africano para presenciar el evento más importante del fútbol mundial.
"Les damos la bienvenida a todos. Africa es la cuna de la humanidad, así que les damos la bienvenida a su casa", afirmó.
Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, había luchado por traer la Copa del Mundo a África. Hizo una breve aparición durante el concierto para hablar de 1GOAL, una campaña para mejorar la educación en las naciones pobres, que Shakira ha apoyado.
El presidente sudafricano Jacob Zuma, quien subió con Blatter al escenario, le agradeció a los sudafricanos por la bienvenida que le han dado a los hinchas del evento y los invitó "a mostrar su calidez por todo lo que dure el torneo".
www.elobservadorglobal.com
El primer Mundial en África comenzó con una deslumbrante explosión de gozo, colorido y ruido, aunque también un dejo de tristeza.
Frente a una jubilosa multitud que no paraba de sonar las vuvuzelas (una especie de trompetas largas) en Soccer City, el espectacular estadio entre Johannesburgo y Soweto, cientos de bailarines africanos en intensos verdes, rojos y amarillos desfilaron por el campo en la ceremonia inaugural del torneo que se prolongará hasta el 11 del próximo mes.
La mayoría de los aficionados vestían camisetas amarillas de los "Bafana Bafana", el equipo anfitrión que jugaba contra México a continuación de la pomposa celebración.
Pero la euforia fue atenuada por la noticia de que Nelson Mandela, el ícono viviente de la lucha contra el Apartheid y ex presidente sudafricano, no asistiría a la ceremonia. Mandela, de 91 años, está frágil de salud y decidió no acudir después de que su bisnieta de 13 años muriera en un accidente automovilístico cuando regresaba a casa de un concierto que celebró el Mundial en la noche previa.
Varios otros íconos de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica estuvieron presentes, incluyendo la ex esposa de Mandela, Winnie, y el arzobispo Desmond Tutu, quien en cierto momento estaba bailando en su asiento al ritmo de la música.
El ex presidente de Sudáfrica F.W. De Klerk, quien compartió el Nobel de la Paz con Mandela por negociar y terminar con el gobierno minoritario blanco, también estuvo presente, dijeron los organizadores.
Otras personalidades incluyeron los presidentes de Sudáfrica y México, Jacob Zuma y Felipe Calderón, respectivamente, y el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden.
El acto no era propicio para aquellos que gustan del silencio. Muchos de los aficionados llegaron equipados con sus vuvuzelas, las trompetas de plástico que emiten un estridente, distintivo y atronador sonido.
Increíblemente, el barullo de las trompetas fue brevemente ahogado por el sobrevuelo de jets militares justo antes de que la ceremonia arrancara.
El maestro de ceremonias del evento suplicó al público que disminuyera el ruido de las trompetas para que la audiencia en la televisión mundial pudiera escuchar la música. Pero el pedido encontró una respuesta limitada.
Un elenco estelar que incluyó al trompetista sudafricano Hugh Masekela y el cantante estadounidense R. Kelley animó el acto. Los miembros del reparto mostraron enormes pancartas con las banderas de las 32 naciones participantes en el torneo, sosteniéndolas en alto mientras el espéctaculo terminaba con una explosión de fuegos artificiales.
Soccer City, con capacidad para más de 90.000 personas, no estaba lleno todavía para la ceremonia. Miles de aficionados estaban varados en medio del tráfico de las calles que conducen al estadio, adornadas con grupos de bailarines y jóvenes aficionados con la camiseta de la Bafana y por vendedores que ofrecían banderas sudafricanas.
UN HITO HISTÓRICO EN ÁFRICA
Nelson Mandela considera que este Mundial de fútbol es "uno de los mayores acontecimientos" en la historia de África. En una carta enviada a la FIFA, Mandela, de 91 años, dijo que el torneo es más que un evento deportivo. El ex presidente sudafricano sostiene que "simboliza el poder del fútbol para unir a la gente de todo el mundo, sin importar su idioma, el color de su piel y la persuasión política o religiosa".
El presidente sudafricano Jacob Zuma leyó la carta en un congreso de la FIFA efectuado el miércoles en Johannesburgo.
La Fundación Nelson Mandela informó que Mandela no recibirá visitantes durante la Copa Mundial de fútbol. Lo hizo a través de un comunicado en el que explicó que el carismático líder ha sido "inundado de pedidos de entrevistas y le será imposible satisfacer siquiera un porcentaje mínimo" de esas solicitudes.
UN CONCIERTO MULTITUDINARIO
El mundo se juntó ayer en Soweto para celebrar el fútbol, la música y la unión en la víspera del primer Mundial que se realiza en Africa, con un concierto en el que participaron Shakira y Juanes, Alicia Keys y los Black Eyed Peas, entre otras estrellas internacionales.
El veterano trompetista sudafricano Hugh Masekela arrancó con "Grazin' in the Grass", un éxito internacional de 1968. Rápidamente se le unió una nueva estrella local, Lira, con una versión de "Pata Pata" de la desaparecida Miriam Makeba, otro éxito mundial que se originó en esta nación.
Los Black Eyed Peas les siguieron con un hábil popurrí de sus éxitos, y luego le volvió a tocar el turno a Africa, con el dúo de ciegos Amadou & Mariam de Mali.
La colombiana Shakira, con los brazos descubiertos y una falda de estilo africano, causó furor al cerrar el espectáculo con broche de oro cantando el tema oficial del Mundial, "Waka Waka" (Esto es Africa), acompañada por un coro africano con coloridos trajes tras interpretar sus éxitos "She Wolf" y "Hips Don't Lie".
Los Tinariwen con turbante añadieron los sonidos de los nómadas del desierto de Mali a la mezcla. La multitud se movía al ritmo de la música de Keys, y bailó la toyi-toyi —la danza de protesta de la época del apartheid— cuando cantaron los BLK JKS, favoritos locales.
El rockero colombiano Juanes, con una chaqueta multicolor, presentó el sencillo de su nuevo disco "Yerbatero" ante los vítores del público.
Ningún concierto en un estadio lleno de estrellas estaría completo si no suben todos al escenario para un himno final. El del jueves fue la melodía "Everyday People", de Sly and the Family Stone, acompañada por fuegos artificiales.
Un eufórico arzobispo Desmond Tutu, vestido con los colores verde y amarillo de la bandera sudafricana, recibió el trato de un astro de rock mientras encabezaba a la multitud para vitorear a Nelson Mandela, de quien se considera logró asegurar que Sudáfrica consiguiera la sede de la Copa del Mundo.
Tutu también dio la bienvenida a los aficionados de todo el planeta que han venido al país africano para presenciar el evento más importante del fútbol mundial.
"Les damos la bienvenida a todos. Africa es la cuna de la humanidad, así que les damos la bienvenida a su casa", afirmó.
Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, había luchado por traer la Copa del Mundo a África. Hizo una breve aparición durante el concierto para hablar de 1GOAL, una campaña para mejorar la educación en las naciones pobres, que Shakira ha apoyado.
El presidente sudafricano Jacob Zuma, quien subió con Blatter al escenario, le agradeció a los sudafricanos por la bienvenida que le han dado a los hinchas del evento y los invitó "a mostrar su calidez por todo lo que dure el torneo".
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miércoles, junio 9
Un mundo con más armas
La crisis financiera mundial parece no haber impedido el aumento del gasto militar. Desde Estados Unidos con sus guerras en Afganistán e Irak, hasta países como Brasil y Uruguay han gastado fortunas en armamentos. Un informe reciente advierte de ese crecimiento y asegura que el planeta se encuentra en un período de transición en lo que respecta a la naturaleza de los conflictos. La guerra convencional entre estados tiende a desaparecer, pero la multiplicidad de conflictos violentos de otra naturaleza, hacen del mundo un lugar violento y peligroso para vivir.
El gasto militar en el mundo sigue en aumento a pesar de la crisis económica y el país que más gasta en armamentos es Estados Unidos según se desprende del informe anual de SIPRI, el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo. El informe también constata que hay menos guerras pero más conflictos.
La crisis financiera global parece no haber tenido un efecto significativo sobre el gasto militar en el mundo. En 2009 se incrementó el gasto real en casi un 6 por ciento en comparación con el 2008. Estados Unidos es el país que mas gasta en armamentos, principalmente por su participación en la guerra de Afganistán. China, Francia, Gran Bretaña, Rusia, India y Brasil no se quedan atrás y también han tenido gastos importantes.
“Muchos países han aumentado el gasto público durante el 2009 como una manera de paliar la recesión económica. Pero a pesar de que en general el gasto militar no fue parte de las medidas para estimular la economía, tampoco fue objeto de recortes” dice Sam Perlo-Freeman jefe de proyectos de SIPRI.
El incremento del gasto militar está estrechamente ligado a la situación en Irak y Afganistán. Un cambio en la tendencia actual depende de esos factores, señala el informe. Estados Unidos duplicó sus fuerzas en Afganistán y gastó 47 mil millones de dólares más que el año anterior. En el marco de su guerra contra el terrorismo Washington gasta hoy más en la guerra de Afganistán que en Irak. El presupuesto del pentágono para sus tropas en Afganistán llega a los 65 mil millones de dólares, 4 mil millones más de lo que destina a la guerra de Irak.
ARSENALES NUCLEARES
El mundo sigue padeciendo el peligro de las armas nucleares. Según SIPRI hay 7500 ojivas nucleares operativas en los arsenales de Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán e Israel. 2000 ojivas nucleares podían haber sido usadas en el 2009 en tan solo minutos. A pesar del peligro permanente que representan esas armas, el informe de SIPRI subraya que se ha avanzado en los esfuerzos globales para reducirlas o eliminarlas.
SIPRI constata que el 2010 puede ser un año importante para el desarme y la no proliferación de armas nucleares. Estados Unidos y Rusia, los países que cuentan con mayores arsenales nucleares, se sentarán a negociar y se esperan avances en las conversaciones.
MEXICO COMO AFGANISTÁN
El 2009 fue el sexto año consecutivo sin que se registraran conflictos armados importantes entre estados y los expertos de SIPRI han comenzado a estudiar conflictos algo más difusos. Un ejemplo que aparece cada vez con mayor fuerza es el del narcotráfico en Mexico que según SIPRI cosecha tantas víctimas como la guerra en Afganistán.
“Estamos en una especie de período de transición en lo que respecta a la naturaleza de los conflictos. La guerra convencional entre estados tiende a desaparecer y no aumentan las guerras entre fuerzas gubernamentales y grupos insurgentes armados. A pesar de esto seguimos con la percepción de que el mundo sigue siendo un lugar violento. Estamos viendo la aparición de nuevos tipos de conflictos que no se pueden evaluar con métodos tradicionales”, dice Neil Melvin investigador de SIPRI.
Pese a la crisis económica y la caída del PBI, la región latinoamericana aumentó significativamente el gasto militar. América Central, con México y el Caribe incluidos, hizo inversiones por 5.600 millones de dólares en el 2009, un 9,7% más que el año anterior. América del Sur en su conjunto destinó 51.800 millones al área de defensa, lo que significa un 7,6% más que en el 2008. El mayor aumento absoluto fue el de Brasil que invirtió 3800 millones de dólares, mientras que el mayor aumento relativo correspondió a Uruguay con un 24% seguido por Ecuador con un 18% y Colombia con el 16 %. Venezuela que venía de hacer grandes inversiones en el área de la defensa redujo el gasto militar en un 25%.
El armamentismo en América Latina genera inquietud. En los próximos días la Organización de Estados Americanos tendrá su reunión anual en Lima y espera lograr un compromiso para limitar el gasto militar y reorientar en alguna medida esos recursos para el desarrollo económico y social. Ya habría un proyecto de declaración en ese sentido, pero como se sabe, de los dichos a los hechos casi siempre hay un largo camino por andar.
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El gasto militar en el mundo sigue en aumento a pesar de la crisis económica y el país que más gasta en armamentos es Estados Unidos según se desprende del informe anual de SIPRI, el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo. El informe también constata que hay menos guerras pero más conflictos.
La crisis financiera global parece no haber tenido un efecto significativo sobre el gasto militar en el mundo. En 2009 se incrementó el gasto real en casi un 6 por ciento en comparación con el 2008. Estados Unidos es el país que mas gasta en armamentos, principalmente por su participación en la guerra de Afganistán. China, Francia, Gran Bretaña, Rusia, India y Brasil no se quedan atrás y también han tenido gastos importantes.
“Muchos países han aumentado el gasto público durante el 2009 como una manera de paliar la recesión económica. Pero a pesar de que en general el gasto militar no fue parte de las medidas para estimular la economía, tampoco fue objeto de recortes” dice Sam Perlo-Freeman jefe de proyectos de SIPRI.
El incremento del gasto militar está estrechamente ligado a la situación en Irak y Afganistán. Un cambio en la tendencia actual depende de esos factores, señala el informe. Estados Unidos duplicó sus fuerzas en Afganistán y gastó 47 mil millones de dólares más que el año anterior. En el marco de su guerra contra el terrorismo Washington gasta hoy más en la guerra de Afganistán que en Irak. El presupuesto del pentágono para sus tropas en Afganistán llega a los 65 mil millones de dólares, 4 mil millones más de lo que destina a la guerra de Irak.
ARSENALES NUCLEARES
El mundo sigue padeciendo el peligro de las armas nucleares. Según SIPRI hay 7500 ojivas nucleares operativas en los arsenales de Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán e Israel. 2000 ojivas nucleares podían haber sido usadas en el 2009 en tan solo minutos. A pesar del peligro permanente que representan esas armas, el informe de SIPRI subraya que se ha avanzado en los esfuerzos globales para reducirlas o eliminarlas.
SIPRI constata que el 2010 puede ser un año importante para el desarme y la no proliferación de armas nucleares. Estados Unidos y Rusia, los países que cuentan con mayores arsenales nucleares, se sentarán a negociar y se esperan avances en las conversaciones.
MEXICO COMO AFGANISTÁN
El 2009 fue el sexto año consecutivo sin que se registraran conflictos armados importantes entre estados y los expertos de SIPRI han comenzado a estudiar conflictos algo más difusos. Un ejemplo que aparece cada vez con mayor fuerza es el del narcotráfico en Mexico que según SIPRI cosecha tantas víctimas como la guerra en Afganistán.
“Estamos en una especie de período de transición en lo que respecta a la naturaleza de los conflictos. La guerra convencional entre estados tiende a desaparecer y no aumentan las guerras entre fuerzas gubernamentales y grupos insurgentes armados. A pesar de esto seguimos con la percepción de que el mundo sigue siendo un lugar violento. Estamos viendo la aparición de nuevos tipos de conflictos que no se pueden evaluar con métodos tradicionales”, dice Neil Melvin investigador de SIPRI.
Pese a la crisis económica y la caída del PBI, la región latinoamericana aumentó significativamente el gasto militar. América Central, con México y el Caribe incluidos, hizo inversiones por 5.600 millones de dólares en el 2009, un 9,7% más que el año anterior. América del Sur en su conjunto destinó 51.800 millones al área de defensa, lo que significa un 7,6% más que en el 2008. El mayor aumento absoluto fue el de Brasil que invirtió 3800 millones de dólares, mientras que el mayor aumento relativo correspondió a Uruguay con un 24% seguido por Ecuador con un 18% y Colombia con el 16 %. Venezuela que venía de hacer grandes inversiones en el área de la defensa redujo el gasto militar en un 25%.
El armamentismo en América Latina genera inquietud. En los próximos días la Organización de Estados Americanos tendrá su reunión anual en Lima y espera lograr un compromiso para limitar el gasto militar y reorientar en alguna medida esos recursos para el desarrollo económico y social. Ya habría un proyecto de declaración en ese sentido, pero como se sabe, de los dichos a los hechos casi siempre hay un largo camino por andar.
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Adónde van los filósofos en tiempos de crisis
Hace unos días, el mundo se enteró de la tremenda crisis que azota a Grecia, la cuna de la sabiduría occidental. Y llama poderosamente la atención de los occidentales que esa legendaria tierra que dio a luz a filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles y tantas otras mentes lúcidas esté ahora eclipsada por desequilibrios financieros y sociales, a la vez que los hombres más eminentes hacen mutis por el foro sin amagar siquiera una arruga en las vestiduras. Aquella tendencia helenística que buscaba la sabiduría habría quedado a la deriva. La filosofía y el amor a la sabiduría que promovieron los clásicos habrían quedado entre las temáticas dormidas en el cofre de los recuerdos.
Es curioso, o no tanto: aunque hoy se cuente con numerosos medios tecnológicos para estar más informados, no se oyen las voces de los filósofos contemporáneos, locales o extranjeros, clamar a los Estados por una mayor claridad en el acontecer diario, o, al menos, si no impera el orden, hacer recordar el objeto final de la política, como la entendía Aristóteles: el bien común.
¿Será que la globalización aburguesó a los intelectuales? ¿Existen aún esas mentes críticas que marcan algún sendero o simplemente se diluyeron? El filósofo alemán Arthur Schopenhauer expresó en cierta oportunidad que "el intelecto es invisible para el que no lo tiene".
Por su parte, el jurista inglés John Selden escribió que "el sabio calla en tiempos peligrosos". Los ingleses insisten desde hace generaciones en que es muy fácil ser sabio después del evento, pero lo que a la humanidad le preocupa es el aquí y el ahora .
Aunque no haya un acuerdo unánime sobre nimiedades tales como la edad del planeta, se vive en un mundo en el que reinan la juventud y la belleza, por más que la sabiduría sea escasa, como observó el poeta Homero. Para Goethe, en cambio, la sabiduría sólo se halla en la verdad. Y el filósofo chino Confucio refirió hace decenas de siglos que "aprender sin pensar es tiempo perdido; pensar sin aprender es peligroso".
¿Estaría en lo cierto Oscar Wilde al afirmar que la sociedad produce bribones y la educación hace a unos más inteligentes que otros? El escritor se preguntaba, además: "¿Qué importancia tiene la educación cuando se preocupa simplemente de hacer a cada hombre diferente de sus semejantes?"
El progreso se basa únicamente en el saber grupal, así lo entiende E.W. Heine, arquitecto y escritor alemán, en su obra El nuevo nómada : "Un individuo aislado es incapaz de construir un automóvil o un televisor. Ni siquiera podría producir corriente eléctrica. No somos más que simples células de un gigantesco organismo, del que dependemos pase lo que pase. Si dicho organismo acabara descomponiéndose, los supervivientes vegetarían al cabo de una generación en un nivel existencial inferior incluso al de los primitivos cavernícolas".
Más acá, hoy en Buenos Aires, entre los soldados rasos de la filosofía sobresale el análisis del empresario y escritor de haikus Ariel Rottemberg, un porteño inflexible con su crítica sobre la coyuntura global: "Nos engañaron por todos los medios. Nos hicieron creer que el año 2000 sería como en los cartoons de Los supersónicos y seguimos tratándonos como en la era de Los Picapiedras. Ahora que los necesitamos, la gran mayoría de los intelectuales nacionales está preocupada por las ventas de sus libros de autoayuda más que por la pérdida de la libertad o del respeto que los argentinos le perdimos a la verdad".
Para terminar, nada como un fragmento de Los orígenes intelectuales de la Revolución Francesa , ensayo del historiador francés Daniel Mornet: "Los grandes filósofos no revelan la existencia de países desconocidos; se limitan a trazar, para recorrerlos, en lugar de mil senderos en los que se dispersa y se extravía el tropel de viajeros, amplias carreteras atrayentes y cómodas, que hacen el viaje más directo y seguro".
Otros filósofos, más cercanos, toman por el atajo.
Alejandro Schang Viton, para La Nación
Es curioso, o no tanto: aunque hoy se cuente con numerosos medios tecnológicos para estar más informados, no se oyen las voces de los filósofos contemporáneos, locales o extranjeros, clamar a los Estados por una mayor claridad en el acontecer diario, o, al menos, si no impera el orden, hacer recordar el objeto final de la política, como la entendía Aristóteles: el bien común.
¿Será que la globalización aburguesó a los intelectuales? ¿Existen aún esas mentes críticas que marcan algún sendero o simplemente se diluyeron? El filósofo alemán Arthur Schopenhauer expresó en cierta oportunidad que "el intelecto es invisible para el que no lo tiene".
Por su parte, el jurista inglés John Selden escribió que "el sabio calla en tiempos peligrosos". Los ingleses insisten desde hace generaciones en que es muy fácil ser sabio después del evento, pero lo que a la humanidad le preocupa es el aquí y el ahora .
Aunque no haya un acuerdo unánime sobre nimiedades tales como la edad del planeta, se vive en un mundo en el que reinan la juventud y la belleza, por más que la sabiduría sea escasa, como observó el poeta Homero. Para Goethe, en cambio, la sabiduría sólo se halla en la verdad. Y el filósofo chino Confucio refirió hace decenas de siglos que "aprender sin pensar es tiempo perdido; pensar sin aprender es peligroso".
¿Estaría en lo cierto Oscar Wilde al afirmar que la sociedad produce bribones y la educación hace a unos más inteligentes que otros? El escritor se preguntaba, además: "¿Qué importancia tiene la educación cuando se preocupa simplemente de hacer a cada hombre diferente de sus semejantes?"
El progreso se basa únicamente en el saber grupal, así lo entiende E.W. Heine, arquitecto y escritor alemán, en su obra El nuevo nómada : "Un individuo aislado es incapaz de construir un automóvil o un televisor. Ni siquiera podría producir corriente eléctrica. No somos más que simples células de un gigantesco organismo, del que dependemos pase lo que pase. Si dicho organismo acabara descomponiéndose, los supervivientes vegetarían al cabo de una generación en un nivel existencial inferior incluso al de los primitivos cavernícolas".
Más acá, hoy en Buenos Aires, entre los soldados rasos de la filosofía sobresale el análisis del empresario y escritor de haikus Ariel Rottemberg, un porteño inflexible con su crítica sobre la coyuntura global: "Nos engañaron por todos los medios. Nos hicieron creer que el año 2000 sería como en los cartoons de Los supersónicos y seguimos tratándonos como en la era de Los Picapiedras. Ahora que los necesitamos, la gran mayoría de los intelectuales nacionales está preocupada por las ventas de sus libros de autoayuda más que por la pérdida de la libertad o del respeto que los argentinos le perdimos a la verdad".
Para terminar, nada como un fragmento de Los orígenes intelectuales de la Revolución Francesa , ensayo del historiador francés Daniel Mornet: "Los grandes filósofos no revelan la existencia de países desconocidos; se limitan a trazar, para recorrerlos, en lugar de mil senderos en los que se dispersa y se extravía el tropel de viajeros, amplias carreteras atrayentes y cómodas, que hacen el viaje más directo y seguro".
Otros filósofos, más cercanos, toman por el atajo.
Alejandro Schang Viton, para La Nación
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